¿Procura blindar?
24 de junio, 2022
María Aurora Caruajulca Quispe asumió la procuraduría general el pasado 25 de febrero. Sin embargo, hasta el momento ha brillado por su ausencia. Además de conocerse que no está respondiendo al decreto legislativo No. 1326, que le permite participar en procesos penales contra denunciados que habrían actuado en perjuicio del Estado, que es el caso de Pedro Castillo, ayer se ha descubierto que tiene un familiar vinculado a los ascensos irregulares en las fuerzas militares, situación que expondría la razón de su silencio. Su antecesor Daniel Soria le ha dejado la valla alta. Aunque le costó el cargo, denunció al presidente Pedro Castillo por el presunto delito tráfico de influencias y colusión tras conocerse que había convertido en despacho presidencial un departamento en el jirón Sarratea, en Breña. Caruajulca, al contrario, no se ha pronunciado. Está en modo espectadora.