OpiniónJueves, 8 de octubre de 2020
90 minutos perfectos

Es la primera columna que escribo en meses -en casi un año en realidad- que no sea un flagelo o un intento lelo de llamar la atención sobre lo mal que el gobierno ha hecho las cosas. Es que hoy juega Perú, y no es un tema menor. No en mi caso. Al viejo Borges le preguntaron una vez sobre la música y la describió como la forma más perfecta de tiempo. Sin ninguna intención de retar lo dicho por aquel mascarón de proa enciclopédico del saber, me atrevería a agregar que el fútbol -que a Borges gracia no le hacía- es otra forma perfecta de tiempo. Una que supone un gusto adquirido, por supuesto. Pero es uno que para quienes hoy andamos entre los 30 y los 40 tiene un sabor especial.

Hoy Perú inicia, por primera vez en la Historia bajo la mirada del mismo Director Técnico -yo lo haría vitalicio, y presidente del Consejo de Ministros-, Ricardo Gareca, su camino hacia un nuevo Mundial: el de Qatar 2022. Dije que el fútbol es una forma casi perfecta de tiempo. Retomo.

Quienes hoy son chicos -escolares y universitarios- se han regalado el lujo casi celestial de temprano en sus vidas ver al Perú de Gareca ganándole a Croacia -subcampeón del mundo- en los preliminares al Mundial. Llegando a Rusia de manera épica y jugar contra Francia de igual a igual para después ver a los galos alzar la Copa. Pero no solo eso: quienes hoy son jóvenes conversan sobre las dos copas Américas a las que Perú llegó lejos y sobre todo la última en que llegamos a la final después de derrotar por 3-0 a Chile, hermano país al que afectuosamente dejamos también fuera Rusia. El fútbol tiene esas cosas. Pero me he desviado: estaba hablando de lo especial que esto es para mi generación.

Dije ya que los jóvenes han tenido la suerte de ver a Perú rompiéndola, jugando lindo, ganando, haciendo goles y volviendo a ser la potencia futbolística que quienes peinan ya canas nos contaron a nosotros que alguna vez fuimos. En México 70, en España 82, en la Copa América del 75. Pero para nosotros Perú había sido por más de 30 años eso: una leyenda, una ilusión que nunca llegaba a condensarse. No lo es más. Hoy Perú inicia, por primera vez en la Historia bajo la mirada del mismo Director Técnico -yo lo haría vitalicio, y presidente del Consejo de Ministros-, Ricardo Gareca, su camino hacia un nuevo Mundial: el de Qatar 2022. Dije que el fútbol es una forma casi perfecta de tiempo. Retomo.

Quienes disfrutamos de este deporte lindo sabemos que hoy recordamos a Grau -quizás el mejor de los peruanos-. También sabemos que seremos 80mil menos los que alentaremos porque esta pandemia maldita nos cayó encima y nadie supo qué hacer. 80mil son más peruanos de los que entran en el Estadio Nacional repleto, que ojalá, griten goles desde el cielo. Y a los que quedamos aquí, que estos 90 minutos sean un manto mágico que nos cubra de tanto dolor, de tanta muerte, de tanta angustia, de tanta recesión y de tanto vacío. Porque allí estarán esperándonos -con nuestro luto y nuestras deudas- cuando acabe el partido. Pero por esos 90 minutos solo importa la pelota. Eso, para mí, es magia.