OpiniónViernes, 9 de octubre de 2020
Digitalización y mercado laboral
Alejandra Benavides
Administradora y MBA por la Universidad de Berkeley

Desde el 16 de marzo de 2020, el Perú es otro. Mientras que el PBI en la región se contraería hasta fin de año en 9%, el Perú cerrará este año con una contracción del 14%. En el segundo trimestre del año, se perdieron 7 millones de empleos, de los cuales casi la mitad corresponden a Lima. Con mucho optimismo, a fines de septiembre de este año, el BCR se pronunció y predijo que, para el primer trimestre del 2021, el empleo llegaría a tasas similares a las de fines de 2019El desempleo caería a 4% y se generarían aquellos 7 millones de empleos perdidos. Sin embargo, el Perú de hoy, es otro.

Al cierre de 2019, 76% de hogares peruanos tenían acceso a internet, y 80% de hogares contaban con al menos un smartphone. Por lo tanto, está claro que la pandemia no revolucionó la forma de hacer las cosas, simplemente aceleró algo que se veía venir: la digitalización de todo. La pandemia aceleró la transformación digital a pasos agigantados, y las empresas están viendo los retos y beneficios de esta.

Al cierre de 2019, 76% de hogares peruanos tenían acceso a internet, y 80% de hogares contaban con al menos un smartphone. Por lo tanto, está claro que la pandemia no revolucionó la forma de hacer las cosas, simplemente aceleró algo que se veía venir: la digitalización de todo. La pandemia aceleró la transformación digital a pasos agigantados, y las empresas están viendo los retos y beneficios de esta. Con más de 70% de operaciones bancarias realizadas de manera digital, los bancos ya no regresarán a tener múltiples agencias; invertirán en tecnología, y ahorrarán en funcionarios y propiedades. Lo mismo sucederá en el retail, que se enfocará en el comercio electrónico: con crecimiento de canal online de 200% vs. 2019, dejará grandes tiendas e invertirá en almacenes inteligentes y contact centers. Sumado a esto, muchas empresas han tenido la oportunidad de reorganizarse, con menos manos, pero generando eficiencias y automatizando procesos.

Por lo tanto, el Perú de antes no va a regresar, ni los puestos de trabajo que CoVid-19 se llevó. Entonces, ¿qué debemos hacer para dinamizar el mercado laboral? Primero, debemos flexibilizar leyes laborales para que estas se adapten a la nueva realidad. Las empresas aún no tienen un panorama claro de sus necesidades:están redefiniendo sus negocios, y no saben hasta cuándo se mantendrá el trabajo remoto, o si va a ser un permanente. Es en este contexto que se debe generar una figura que permita emplear personas sin propiamente contratarlas, ni tener que llevar una planilla y pagar los distorsionados beneficios sociales. Por el lado de las personas, esto les dará mayor flexibilidad para diversificar sus ingresos y tener más libertad para organizar sus vidas laborales y personales.

En segundo lugar, debemos generar un ecosistema centrado en el desarrollo de los conocimientos y competencias correctas. Las instituciones educativas deben repensar su oferta, con énfasis en tecnología, crear las carreras que las empresas demandan (data analytics, programación, inteligencia artificial) y desarrollar certificaciones prácticas de corta duración y costo. Esto resultará en un mayor grupo de personas empleables y protegerá a estas instituciones de alternativas ya disponibles (y reconocidas) como son Google Career Certificates, Coursera y EdX. Para cerrar el círculo, sería bueno empezar a pensar en el financiamiento de estudios de estas carreras y certificaciones y hacer alianzas con instituciones financieras, que a la fecha se enfocan en financiar estudios de postgrado.

Finalmente, las empresas deberán desarrollar una cultura de aprendizaje constante y crecimiento (upskilling), invirtiendo en capacitar a su gente para que sean los mejores, y evaluando su desempeño en torno a su flexibilidad para aprender y adaptarse.

La transformación digital, en el largo plazo, trae grandes beneficios a toda la sociedad: acceso a más, en menor tiempo y costo, así como permite que las personas se enfoquen en funciones que realmente crean valor. Este es el momento para que el país se alinee en generar las condiciones para el éxito de este proceso, y espero que esta vez no seamos el último de la fila, como ya estamos acostumbrados.