EditorialViernes, 9 de octubre de 2020
La tragedia peruana a los ojos del mundo

Sabemos que hoy, una segunda ola de contagios recorre las primeras latitudes en donde el CoVid-19 golpeó con fuerza: principalmente Europa y parte de los Estados Unidos. En esta oportunidad, el mundo está mejor preparado. Se ha logrado identificar la mejor forma de tratar a los contagiados y se está evitando, en muchísimos casos, la hospitalización. Un millón de muertes y la comunidad científica pendiente en el mundo entero parecen haber empezado a encontrar conclusiones. Además, el mundo está cada vez más cerca de lograr una vacuna que inmunice a la población y que esta pandemia empiece a ser un recuerdo.

Y es que otra de las cosas que resulta sorprendente es que el señor Vizcarra no haya dado una sola conferencia de prensa durante los meses que viene durando la pandemia. Que invite a periodistas a escucharlo hablar para luego elegir qué preguntas responde y cuáles no.

En ese proceso de aprendizaje, los países que hoy enfrentan nuevas olas de contagio están, también, revisando la forma en como el coronavirus golpeó a los países que más han sufrido el embate de la pandemia. Allí, por supuesto, resulta imposible no revisar el caso peruano: el país con más muertos por millón de habitantes -y esto calculado con una cifra oficial que es prácticamente la tercera parte de la real-. Lo que el mundo y la comunidad científica ha empezado a encontrar en el proceso peruano es terrible, pero es también lo que muy pocos medios -pero vaya que los hubo- advertimos desde el comienzo de la pandemia.

Las pruebas serológicas que el Perú le compró por millones a la China no sirven, simplemente, para detectar el CoVid-19. O sirven en todo caso, con un grado de error que hace su uso un sinsentido. El Perú es el único país de la región y del mundo que decidió basar por completo su estrategia de recolección de data para la posterior confección de políticas sanitarias en este tipo de pruebas. A pesar de que se le dijo al entonces ministro de Salud, el hoy comentarista televisivo doctor Zamora, que expertos del mundo entero decían que estábamos errando el camino. Jamás se abordó el tema en conferencia de prensa alguna en Palacio.

Y es que otra de las cosas que resulta sorprendente es que el señor Vizcarra no haya dado una sola conferencia de prensa durante los meses que viene durando la pandemia. Que invite a periodistas a escucharlo hablar para luego elegir qué preguntas responde y cuáles no, con la generosa ayuda de un burócrata que lee ha permitido que jamás nadie pueda preguntarle al presidente por las pruebas que los ideologizados socialistas señores Zeballos y Zamora se emperrechinaron en comprar mientras hacían lo imposible por no recibir ningún tipo de ayuda del sector privado. Bien: hoy somos ejemplo de qué no hacer.

Agencias de noticias como la AP -estadounidense- o la DW -alemana- han publicado durísimos artículos señalando que la piedra angular del desastre peruano estuvo en el uso las pruebas que nos vendieron como útiles. Desde aquí nos preguntamos: ¿quedará impune una decisión que ha costado 80mil vidas?