EditorialDomingo, 11 de octubre de 2020
¿El Estado promueve la narrativa izquierdista?

Desde hace algunos años se creó un fondo concursable para que quienes están vinculados con la producción cinematográfica puedan acceder a recursos estatales para darle un primer empujón a documentos fílmicos. En ese esquema es que las obras sobre Hugo Blanco, Javier Heraud y -más recientemente- Javier Diez Canseco han ganado el concurso y se han hecho de los recursos necesarios. Editorial aparte merece la discusión de si el Estado debiera o no dedicarse a subsidiar películas, pero hoy concentrémonos en la realidad: el fondo existe y es un concurso que anualmente funciona con resultados.

Ya resulta, incluso, un poco cansado escuchar las críticas desde la otra orilla de por qué siempre gana la izquierda cuando la respuesta es evidente: la derecha no participa.

Frente a esto, cada vez que un documento fílmico que exalta la narrativa y mística izquierdista gana, desde la otra orilla -liberales, conservadores y demás corrientes- hay un rasgamiento generalizado de vestiduras que tiene cierto estribo: ¿por qué con los impuestos de todos los peruanos se hacen películas exalten la vida y obra de personajes que -desde su visión de las cosas- han sido nefastos? La crítica, sin embargo, sufre de un verdadero criterio de fondo. Es cierto que la izquierda haya ganado en demasiadas oportunidades seguidas la oportunidad de difundir sus ideas, pero… ¿La derecha ha concursado?

Este país está lleno de historias de pensadores y hacedores del libre mercado y de titanes de la industria que perfectamente podrían ser hechas documental o película: la vida Luis Banchero, las ideas y obra de Pedro Beltrán, el éxito de los Añaños o la lucha por revivir a la minería de Alberto Benavides de la Quintana. Esos son solo ejemplos de peruanos que han sabido capear la adversidad y que se han erigido como grandes ejemplos de que no hay mejor forma de hacer patria que dando puestos dignos de trabajo y convirtiendo al país en uno que tenga una Economía más libre y competitiva.

Ya resulta, incluso, un poco cansado escuchar las críticas desde la otra orilla de por qué siempre gana la izquierda cuando la respuesta es evidente: la derecha no participa. Ahora: distinto sería el tema si todos los años otras visiones políticas participasen persiguiendo el fondo en cuestión y siempre hubiese un sesgo en favor de una ideología. Pero, hasta el momento, eso no ha sucedido. Luis Banchero llegó a producir más harina de pescado que la URSS y Japón juntos en su momento. Con oficinas en Berlín y París, dueño de Correo y Ojo y del equipo de fútbol Pesquero. ¿Quién se atreve a contar la vida de ese capitán de la industria?