OpiniónDomingo, 18 de octubre de 2020
Otros cuidados en la pandemia

Nos cayó una pandemia hace unos meses y, junto con eso, una serie de cambios vinieron a nuestras vidas: nuestras costumbres tuvieron que cambiar, nuestras interacciones se modificaron, nuestros horarios variaron, nuestros medios de comunicación se transformaron, nuestros espacios sufrieron modificaciones y nuestra aproximación al mundo también cambió.

Y esto ha traído una serie de consecuencias en nuestras vidas, a todo nivel: personales, emocionales, psicológicas, relacionales, laborales, en fin, una serie de cambios que, quizá, hace ocho meses, ni los imaginábamos. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, va a depender de la realidad personal de cada uno y de cómo asumamos esta nueva situación y las variaciones que ha traído a nuestra vida.

Sin embargo, hoy nos centraremos en aquellas consecuencias difíciles que se han generado en la vida de muchas personas, para ver cómo abordarlas y enfrentarlas. Me refiero a algunas consecuencias a nivel psicológico y emocional que se vienen incrementando por la situación: ansiedad, irritabilidad, problemas de estrés, dificultades interpersonales, etc.

Otro aspecto es tratar de relajarnos un poco más, enseñarnos a nosotros mismos a no estar siempre activados y preocupados. Hay muchas maneras de aprender a relajar nuestro cuerpo y calmar la mente (sobre todo de esos pensamientos negativos, anticipatorios o catastróficos que a veces pueden invadirnos y que nos drenan tanta energía).

Y es que la pandemia, ha generado que muchas personas hayan desordenado un poco sus horarios; que con el teletrabajo no tengan claro los límites de la jornada laboral y del sueño, o que hayan descuidado un poco su actividad física y sean más sedentarios, o que tengan menos interacciones sociales y mayor cantidad de preocupaciones o de miedos anticipados.

Por eso, quisiera dar algunas recomendaciones básicas para cuidar nuestra salud mental en este tiempo:

Primero, cuidemos mucho nuestro sueño y nuestro descanso. Muchas investigaciones nos demuestran que el cuidado del sueño es fundamental en nuestras vidas. Un sueño reparador, de ocho horas al día, es un elemento preventivo y de cuidado para garantizar una buena recuperación de nuestra energía y nuestro sistema inmunológico. Un sueño descuidado es fuente de desregulación emocional, de estrés y de agotamiento a largo plazo. Aprendamos a descansar bien, porque nuestra energía y fuerza no son ilimitadas. En momentos de dificultades, como el que vivimos actualmente, hay que hacerlo con mayor razón.

Luego, es muy importante hacer actividad física. Sé que la coyuntura no es la mejor, porque no podemos salir todo lo que quisiéramos o visitar espacios donde antes hacíamos deporte o ejercicios, pero, lo cierto es que hay que ponerse creativos, porque sencillamente necesitamos movernos. Nuevamente, la ciencia nos va mostrando que una persona que tiene una mayor actividad física tiene mayor energía, regula más sus emociones, se siente mejor y cuida también su sistema inmunológico y vive más equilibrado. No hacer actividad física implica lo contrario, descuidar estos puntos. Hay varias maneras de hacer alguna actividad física en casa o visitar algunos lugares seguros que podamos utilizar.

Otro aspecto es tratar de relajarnos un poco más, enseñarnos a nosotros mismos a no estar siempre activados y preocupados. Hay muchas maneras de aprender a relajar nuestro cuerpo y calmar la mente (sobre todo de esos pensamientos negativos, anticipatorios o catastróficos que a veces pueden invadirnos y que nos drenan tanta energía). Aprendamos a valorar espacios de relajación y disfrute, y ayudémonos con algunos ejercicios de relajación o meditación que, felizmente, hay muchos a disposición.

Por último, voy a recomendar que no descuidemos nuestros vínculos interpersonales. La amistad, el afecto, el amor son fundamentales para nuestro despliegue como personas e incluso para nuestra salud física. Ciertamente hay que cuidar nuestra salud y, por favor, no descuidemos eso, pero, al igual que en la actividad física, hay que ser creativos, buscando medios (aunque sea virtuales) para no aislarnos, para conversar, compartir, expresar nuestras emociones y poder vivir más la comunicación con otras personas; lo necesitamos y es muy importante.

Es cierto, nos cayó una pandemia, pero no significa que no podemos cuidarnos, no sólo en nuestro cuerpo, sino también nuestra mente y nuestro mundo interior. Tratemos de hacerlo, que el horizonte de ser feliz sigue vigente.