OpiniónDomingo, 18 de octubre de 2020
TC: La renovación pendiente
Adriana Tudela
Abogada. Ex asesora parlamentaria. LLM por la Universidad de Chicago

Este sábado salió publicado en El Peruano el nuevo reglamento para llevar a cabo la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, los cuales deben reemplazar a 6 de los 7 magistrados actuales que ya tienen mandato vencido hace más de un año.

Las críticas, por supuesto, no se hicieron esperar. Ya se dice que el reglamento ha sido aprobado al caballazo, que no ha sido producto de una discusión rigurosa, que dos horas y media de debate no son suficientes, que no mide la calidad moral de los candidatos (como si fuese posible medirla a través de un concurso público), etc. etc.

Estas críticas no generan mayor sorpresa. Antes de la aprobación de este Reglamento, cada uno de los pasos que ha dado la comisión encargada hacia la elección del nuevo TC ha sido atacado con el mismo ímpetu y el mismo tenor: siempre la crítica ha sido contra la presunta rapidez y ligereza con las que ha actuado el Congreso.

Daría la impresión de que, más que encontrar la mejor fórmula para elegir a los miembros del TC, lo que se pretende es que la elección no ocurra en el futuro cercano.

Esto no deja de llamar la atención cuando es de conocimiento público que la renovación del TC es un asunto que está sobre la mesa hace más de un año. De hecho, si hacemos un poco de memoria, el cierre del Congreso de la República el 30 de septiembre del año pasado tuvo como causa una cuestión de confianza que pretendía modificar el mecanismo de elección de los magistrados.

El presidente y su premier consideraron tan, pero tan importante que los nuevos magistrados sean electos de manera “transparente”, que luego de cerrar el Congreso nunca más volvieron a tocar el tema ni a impulsar al proyecto de ley que presentaron la mañana que se produjo el cierre.

La misma actitud se observa en las bancadas afines al oficialismo, que son las primeras en criticar, pero sus críticas usualmente no vienen acompañadas de mayores propuestas o sugerencias sobre cómo debería llevarse a cabo el proceso. Además, se ocupan del tema solo cuando llega la hora de oponerse a algún avance en el proceso de elección; el resto del tiempo, mutis.

Daría la impresión de que, más que encontrar la mejor fórmula para elegir a los miembros del TC, lo que se pretende es que la elección no ocurra en el futuro cercano. Más aún si tomamos en cuenta que la actual situación del TC es altamente irregular, pues el reemplazo de seis magistrados, incluyendo a quien preside el tribunal, debió llevarse a cabo hace muchísimo tiempo atrás. Digamos entonces que no nos podemos dar el lujo de seguir postergando una elección que es crucial para reparar el orden democrático y el estado de derecho en el Perú.

Lo que no deja de ser paradójico es que quienes argumentan que es de vida o muerte encontrar una fórmula mágica para recién poder elegir a los nuevos magistrados del TC, están abogando por mantener en sus cargos, fuera del plazo legal, a seis personas que fueron electas como miembros del Tribunal a través de mecanismos que -supuestamente- consideran absolutamente deficientes. Para pensarlo.