EditorialJueves, 12 de noviembre de 2020
Lobos disfrazados de corderos

En nuestro editorial de ayer, descartamos el hecho de que en nuestro país se haya producido un golpe de Estado: el congreso -ese que el señor Vizcarra hizo elegir- actuó dentro del marco de acción que la Ley Suprema le confiere. Ahora, con respecto al pronunciamiento del Tribunal Constitucional que tanto el Presidente Duque de Colombia y la OEA han reclamado, habría que ser claros en señalar lo mismo que los propios magistrados del órgano colegiado han dicho: sus sentencias no son retroactivas y, en todo caso, la demanda se presentó para que los magistrados conozcan legalidad de la primera vacancia y no la de la segunda, por lo tanto, se configura una sustracción de la materia. Dos conceptos elementales que, lamentablemente se han “olvidado” en la opinión publicada.

Hoy, por otra parte, se ha hecho una convocatoria a una marcha en la Plaza San Martín en rechazo a la vacancia del señor Vizcarra. En El Reporte no creemos -y lo hemos señalado en más de una oportunidad- en generalizaciones ni en pretensiones de homologación de pensamientos: nos queda claro que muchos jóvenes, indignados por la miasma que la corrupción expuesta en cada recodo del Estado, saldrán a alzar su voz por la República que nos merecemos; sin embargo, hay grupos de izquierda radical -Movadef incluido- que, disfrazados de corderos, están llevando las aguas de este vacío de poder hacia su molino y pretenden iniciar una prolongación de la anarquía para, como en Chile, dar paso a su ansiada reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente.

El congreso ha decapitado al señor Vizcarra, sí. Pero la guillotina y el camino al cadalso lo diseñaron los mismos medios de comunicación que ahora hablan de golpes de Estado, inestabilidad y otras flores. Asumimos que, por consecuencia, no se atreverán a recibir publicidad de una dictadura.

Frente a esto, los medios de comunicación tendrían que haber tomado una posición un poco más consecuente y -sin duda- más responsable: fueron ellos los que publicaron la información que colocó al señor Vizcarra entre la espada y la pared y fueron ellos los que brindaron pruebas, casi irrebatibles, de que el ex presidente habría recibido coimas. Así las cosas… ¿Qué esperaban que haga este congreso -populista por antonomasia? El congreso ha decapitado al señor Vizcarra, sí. Pero la guillotina y el camino al cadalso lo diseñaron los mismos medios de comunicación que ahora hablan de golpes de Estado, inestabilidad y otras flores. Asumimos que, por consecuencia, no se atreverán a recibir publicidad de una dictadura. Estaremos atentos a la coherencia que muestren.

Aquí -repetimos- no hay nada que celebrar. La corrupción ha erosionado los cimientos de nuestra república y hemos quedado a la merced de franquicias políticas con intereses particulares que hacen de nuestro Estado un botín jugoso al que cualquier ardid es válido para tomar. Como República, hemos llegado al bicentenario con menos estabilidad que a la independencia. Pero fuimos nosotros los que aceptamos el cierre del congreso y la convocatoria a nuevas elecciones. Y fuimos también todos los peruanos los que votamos por esos 105 congresistas que tomaron la decisión de remover del cargo a un presidente que venía haciendo, desde el poder, lo que le daba la gana. El reto por la supervivencia de nuestra República es de todos. Pero la responsabilidad de haber llegado a una situación tan extrema como esta, también.