EditorialDomingo, 15 de noviembre de 2020
Es hora de hacer política

Todavía de luto por la tragedia sucedida anoche, y con la reciente presentación de la renuncia irrevocable del señor Merino a la presidencia, la designación de una nueva mesa directiva en el congreso implicará, a su vez, la designación de quien será el nuevo presidente de la República. Los hechos recién mencionados -ocurridos hace minutos- nos obligan a tomar distancia y exhortar a la calma a nuestros lectores, mientras el curso democrático determina quién ocupará el gobierno de transición, desde El Reporte solo queremos hacer algunos apuntes, que -básicamente- responden a cómo es que hemos llegado a esta terrible situación para la institucionalidad del país, en la que habremos tenido a 4 presidentes en 4 años. Esta hemorragia debe detenerse cuanto antes.

Lo que aquí corresponde es que el congreso haga política interpretando al país bajo el prisma de la primacía de la realidad. Que se arme una mesa directiva dirigida por alguien que cuente con consenso apoyo del congreso y además de la ciudadanía.

En primer lugar, consideramos que la renuncia del señor Merino a la presidencia es atinada, pues -en pocos días- mostró no estar a la altura de una situación altamente compleja. No tuvo los reflejos para interpretar la realidad como esta se presentaba y terminó siendo víctima de sus propias decisiones. Esto, sin embargo, no hace que su asunción haya sido inconstitucional -ni mucho menos- un golpe de Estado. El congreso vacó al ex presidente Vizcarra haciendo uso de sus potestades constitucionales por gravísimas -y sustentadas- acusaciones de corrupción. El partido Morado ha publicado un comunicado proponiendo la restitución de Vizcarra y su gabinete en el cargo. Vizcarra, si es que la justicia existe, tendría que estar más cerca de una prisión preventiva que de Palacio.

El señor Vizcarra no puede volver a dirigir un aparato de poder que le permita continuar con du documentada empresa de obstruir las investigaciones en su contra. Por otro lado, su conducta no garantiza, bajo ningún sentido, la celebración libre su (urgente) influencia en los comicios que se celebrarán en abril. Lo que aquí corresponde es que el congreso haga política interpretando al país bajo el prisma de la primacía de la realidad. Que se arme una mesa directiva dirigida por alguien que cuente con consenso apoyo del congreso y además de la ciudadanía. Para eso habrá que negociar, conversar y buscar consensos de unidad, que la recesión sigue rampante y pandemia no nos ha abandonado. Que Dios ilumine a nuestros congresistas esta tarde. Y que Dios nos ayude, de nuevo.