EditorialViernes, 8 de enero de 2021
El insumo más importante

Algo de lo que en las líneas sucesivas diremos lo hemos adelantado ya en nuestra portada; sin embargo, es un tema lo suficientemente importante como para tocarlo con la profundidad que nuestra página editorial permite. Para la toma decisiones -sea cual fuere la decisión- y más todavía para la confección de políticas públicas el insumo más importante es la información. Desde la Economía se nos dirá que siempre operaremos bajo cánones de información imperfecta y que no tenemos forma alguna de conocer todas las variables a la hora de decidir; es cierto. No obstante, es posible -y necesario- reducir al mínimo indispensable la incertidumbre de lo desconocido cuando se toman decisiones de Estado que van a tener un impacto directo en millones de ciudadanos.

Este preciso punto ha sido el talón de Aquiles de la gestión de contención a la pandemia. Durante la paupérrima gestión del vacado ingeniero Vizcarra y su tristemente célebre ministro de Salud, el señor Zamora, los peruanos nunca supimos a ciencia cierta cuáles eran las cifras que mostraban la magnitud del problema que agobiaba al país. Siempre supimos que había (sigue habiendo, de hecho) un subregistro de muertes. Nunca entendimos por qué los gobiernos regionales reportaban cifras de defunciones completamente diferentes a las que el Ministerio de Salud consolidaba y, más importante, el Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF) venía anotando una cantidad de muertes que triplica la cifra oficial con la que el Estado peruano opera. Así lo han consignado.

Finalmente, la ministra de Salud ha dicho, en alguna oportunidad que ella estima que el 30% de los limeños ya se contagio de Co-Vid19. Muy bien: en ese caso estamos hablando de por lo menos 3 millones de personas. ¿Por qué entonces en las cifras oficiales del ministerio de Salud se dice que solo hay poco más de un millón de contagiados históricos? ¿A qué estamos jugando? No le podemos pedir al aparato público que diseñe políticas eficientes con los ojos vendados. Es urgente que se transmitan las cifras reales y la verdadera dimensión del problema, así como su ubicación geográfica para poder determinar el futuro de los mecanismos de contención sanitaria y de reactivación económica. Queda, pues, bastante claro, que sin inmunización no podrá haber reactivación.