OpiniónViernes, 8 de enero de 2021
Las joyas de Julio
Alejandra Benavides
Administradora y MBA por la Universidad de Berkeley

En las últimas encuestas de IPSOS Apoyo, Julio Guzmán ostenta un 7% en intención de voto, en segundo lugar por debajo de Yorch Forzay. Lo más sorprendente es que Guzmán es particularmente fuerte en el NSE A, entre los jóvenes de 18 a 25 años. Esos que pertenecen a la “generación del bicentenario”, que justamente claman cambios a gritos, y que están “hartos” de la corrupción y de los “viejos lesbianos”. Lo que no saben es que Julio Guzmán es un dinosaurio más, de esos que la ministra “rockstar” Maria Antonieta Alva espera nunca más lleguen al poder.

Lo más nocivo de Guzmán, es que a pesar de su sonrisa permanente de ventrílocuo (como precisó Beto Ortiz), su discurso es de odio y sus propuestas palabrería pura.

El Partido Morado es un partido que se jacta de estar con los jóvenes, sin embargo, hoy, su más cercano aliado es Salomón Lerner Ghitis, líder de Fuerza Ciudadana. En septiembre de 2020, el Partido Morado concretó una alianza con Fuerza Ciudadana (ex Fuerza Social de la corrupta confesa ex Alcaldesa Susana Villarán). Fuerza Ciudadana es, como ellos se autodenominan “una organización política de izquierda, democrática, participativa, progresista, programática y descentralista” – lo que sea que eso signifique. De esa cantera es de donde sale el infame ex ministro de salud Víctor Zamora, y la hoy cabeza de lista del Partido Morado, Susel Paredes.

Salomón Lerner Ghitis es conocido (y cuestionado) en la política peruana, sobretodo por haber sido principal promotor de Ollanta Humala en el 2006 y 2011, lo que le ganó el cargo de Primer Ministro en el 2011. Guzmán también participó en dicho gobierno, primero como Vice Ministro de MYPE e Industria (nombrado por el Presidente y el Ministro de dicha cartera en ese entonces, Kurt Burneo), luego como Secretario General de la PCM para Juan Jiménez Mayor, y por último participó en el despacho de la Primera Dama Nadine Heredia.

Por otro lado, Julio Guzmán se autodenomina el “limpio” de la política peruana, sin embargo tres candidatos en su lista congresal para el 2021 son ex funcionarios destituidos e inhabilitados para trabajar en el sector público (cabezas de lista de Ancash, Moquegua y Cajamarca). Además, ayer, en un show patético y desesperado por mostrar que “tiene calle”, nos enteramos de que otro candidato en su lista, Jhony Pardavé, es gerente en una empresa de transporte con miles de soles en multas impagas. Y, no puede quedar sin mencionarse, que Guzmán está actualmente investigado por supuestamente haber recibido US$400 mil de Odebrecht para su campaña. La investigación se basa en una anotación de Fernando Migilaccio Da Silva, ex tesorero de Operaciones Estructuradas, y que se encuentra en el servidor My Web Day: “Guzmán recibió 400, todo bien, pide más inversión”. Tampoco olvidemos que abandonó a su supuesta “amiga con derechos” en un departamento en llamas, para evitar un escándalo mayor – que fue exactamente lo que sucedió.

Lo más nocivo de Guzmán, es que a pesar de su sonrisa permanente de ventrílocuo (como precisó Beto Ortiz), su discurso es de odio y sus propuestas palabrería pura. Lo más importante le parece “llevar a la cárcel a los 105 golpistas”, es decir, a los congresistas, que con todo derecho votaron por la vacancia de Martín Vizcarra. Su lista congresal es paupérrima (acuérdense que no estarán sus favoritos De Belaunde ni Olivares), con Susel Paredes a la cabeza (antes del equipo de Yorch Forsay), Patricia Gamarra (odiadora innata) y otros jóvenes sin mayores logros, que se han dedicado a polarizar el país y manchar honras.

Con todo esto, espero que los jóvenes que se dejan impresionar por palabras bonitas se informen realmente sobre este personaje y su partido, ya que un gobierno de Guzmán sería la continuación de la corrupción y una condena de muerte para un Perú que ya no da más.