OpiniónDomingo, 10 de enero de 2021
Repensar el servicio público para que “sirva”
Carmen Vegas
Abogada especialista en Gestión Publica invitada del CIPP

En el Perú vivimos en un proceso permanente de “modernización del Estado” y, por ende, de su aparato público. No podemos negar que han habido cambios diferenciados, tanto por sectores como por niveles de gobierno; instituciones profesionalizadas como las reguladoras, que son mucho más difíciles de cooptar por el gobierno de turno; y otras, en donde los CAS y consultorías “dirigidas” son el quehacer institucional.

Pareciera que priman los incentivos para no hacer nada o fingir que se hace, pues nadie quiere asumir el riesgo de ser investigado, acusado o denunciando.

De esta manera, es una tarea central el repensar e implementar rápidamente mecanismos, que no solo atraigan a los más talentosos y honestos profesionales o técnicos al servicio público, sino a aquellos que quieran asumir la responsabilidad de decidir, ejecutar, implementar; es decir, de hacer su trabajo en el tiempo y calidad debida.

Pareciera sencillo, pero “hacer” significa para los servidores públicos, por ejemplo, que si firmas un informe técnico o legal, (sin haber incurrido en temas de corrupción), puedas ser pasible de una serie de cuestionamientos: (i) desde la propia entidad, sobre todo, cuando hay cambio de jefe; (ii) desde la Contraloría General de la República, cuyos informes son prueba pre constituida; (iii) desde el Ministerio Público, cuyas investigaciones demoran años; (iv) desde el Congreso, en donde las comisiones de investigación los involucran sobre todo por temas políticos; (v) desde los medios de comunicación, quienes de forma ligera, los señalan como presuntos corruptos; (vi) desde la sociedad, en donde ser servidor público se asocia a ser poco competitivo o deshonesto y, así; podríamos seguir con los diversos actores que se activan cuando un servidor público hace lo que debe de hacer.

Entonces, pareciera que priman los incentivos para no hacer nada o fingir que se hace, pues nadie quiere asumir el riesgo de ser investigado, acusado o denunciando; a ello se suma que al tener una investigación abierta nadie te contrata, debido a que socialmente, en el Perú, no existe la presunción de inocencia.

Resulta sustancial repensar cómo implementar un servicio público con base al mérito (no más Estado botín), que los evalúe objetivamente, respetando sus derechos, pero exigiéndoles resultados. Necesitamos de servidores con valores, que sepan diseñar políticas públicas sustentadas en la evidencia, que sean capaces de evaluar y enmendar los errores en su implementación y, por tanto, logren mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Sea quien fuere el gobierno: “Tu recurso humano es tu mejor aliado o tu peor enemigo”.