EditorialLunes, 11 de enero de 2021
Lo que está en juego

Probablemente, en lo últimos 20 años, ninguna elección había puesto tanta responsabilidad sobre la ciudadanía para elegir. Por lo menos, en lo últimos 10 años, los gobiernos se han dedicado a decir más que a hacer, ningún gobernante ha continuado con la urgente reforma del Estado y los cambios propuestos desde el ejecutivo han sido, básicamente, cosméticos por dos décadas. No será la situación que quien se alce con la victoria de los próximos comicios deberá enfrentar: la inmensa mayoría de los peruanos no hemos asimilado aún la profundidad de la crisis en la que hemos terminado imbuidos. No solo sanitariamente, sino económica y socialmente. Hay un país por reconstruir.

La izquierda, por un lado, ha radicalizado su discurso: la señora Mendoza habla sin mayor reparo de la necesidad de una segunda reforma agraria (lo que sería un robo, directamente), su candidato en el número 1 al congreso explica que en Venezuela no hay ninguna dictadura, pues el pueblo eligió a Nicolás Maduro y su candidato en el número 3 no tiene mayores remilgos en grabar mensajes proselitistas bajo los retratos de Karl Marx y Mao Tse Tung: Mao Tse Tung fue el asesino más grande del siglo XX. Si viviésemos en un país con cultura política, ese video sería equivalente a que un candidato de extrema derecha coloque un busco de Hitler a su lado para dar a conocer sus propuestas. Nadie dijo nada.

La derecha, cada vez más dividida entre liberales y conservadores, propone -por un lado- reactivación económica y una serie de medidas interesantes en este extremo; sin embargo, poco se ha dicho desde ese extremo sobre la situación que ha venido viviendo el país y poco se ha propuesto en cuanto a mecanismos para mitigar la profunda crisis de fragmentación y polarización que venimos viviendo, con cada vez mayor intensidad, los peruanos desde hace ya algún tiempo. Es por eso que desde esta tribuna invocamos a los electores a pensar realmente en su voto: hace mucho tiempo que las decisiones que desde el poder ejecutivo se tomen no tenían un impacto tal como el que se avecina en 2021.