EditorialLunes, 18 de enero de 2021
Un año arrastrando el mismo problema

Hace un año, un día como hoy -aniversario de la fundación de la ciudad de Lima- faltaban 10 días para celebrar las elecciones que, lleno de júbilo, el victorioso (ahora no tanto) ex presidente Vizcarra había convocado luego de cerrar el congreso con argumentos luego validados por un Tribunal Constitucional fácticamente servil al poder de turno. También por aquellos días empezaba a sonar con cada vez más fuerza la noticia de un nuevo tipo de coronavirus originado en la ciudad china de Wuhan, altamente contagioso y que venía causando estragos en un crucero, el Diamond Princess, sus pasajeros y -sobre todo- su tripulación. El navío quedó, finalmente, anclado frente a las costas de Yokohama, en Japón, y se empezó a conocer la profundidad del virus que terminaría por cambiar por completo el curso del 2020, y quizás del siglo.

Después de más de 90mil muertos y la peor contracción económica en el mundo, seguimos cojeando de la misma pata: el gobierno peruano es incapaz de transmitir información cierta a los ciudadanos.

En ese momento, el entonces presidente Vizcarra andaba más ocupado tomándose fotos con el congreso que había hecho elegir -con ayuda de la gran prensa- y que luego lo vacaría por considerarlo un presunto ladrón. Cuando el virus llegó al Perú, Vizcarra puso en marcha un plan: confinó por 106 días a todos los peruanos a sus viviendas, sacó a las Fuerzas Armadas a las calles, prometió que los niños estudiarían con tablets, dijo que compraría vacunas y que aumentaría la capacidad instalada de camas UCI hasta llegar a las 5mil. Sabemos que nada de esto sucedió. Pero por ese entonces la prensa andaba embelesada con el gran estadista que nos gobernaba (y que además les pagaba la planilla) y se derretía en aplausos cada noche a los policías que nos mantenían en el (inútil) encierro. En ese momento la policía todavía no era asesina, pues.

Conforme pasaron las semanas, algunos pocos periodistas y el recién fundado medio que hoy generosamente leen -El Reporte- advertimos que había un celo desproporcionado con la información que se estaba revelando. No teníamos idea de cuántos enfermos habían, ni de cuántos muertos. El ministro Zamora se esforzaba en no responder por qué las cifras de su cartera no coincidían con las de los Gobiernos Regionales ni tampoco con las del Sistema Nacional de Defunciones. Lo que siguió, lo sabemos todos: ningún país gestionó peor que el Perú la pandemia. Sin embargo, después de más de 90mil muertos y la peor contracción económica en el mundo, seguimos cojeando de la misma pata: el gobierno peruano es incapaz de transmitir información cierta a los ciudadanos. Solo recordamos que este no es un pedido, es una obligación hacia nosotros.