OpiniónMiércoles, 20 de enero de 2021
Entre rojos y rojos

Ayer “El Panfleto”, una publicación de izquierda, se confesó como lo que es: una admiradora de la lucha armada y de la masacre a la que fuimos sometidos los peruanos por las pandillas terroristas surgidas en el Perú durante los 80’s. En un tweet celebran a Abimael Guzmán, el asesino en masa mas grande de nuestra historia, como una persona que “ha sido resiliente y luchó por una sociedad más justa”.

Esto nos revela que aun hay gente en el Perú que relativiza la vida humana al extremo de hacerla despreciable frente a intereses políticos. En el camino a este límite hay también los otros radicales que no tienen problema en eliminar libertades de las personas con los mismos propósitos, disfrazando el mensaje con el que intoxican con el cuento de “ la igualdad”. Si ni entre hermanos de una misma familia que comparten la genética, alimentación, educación y familia está existe, ¿cómo pretenden imponerla entre los millones de peruanos que tenemos variables tan diversas en nuestras vidas?

Entre el rojo de Abimael Abel y el rojo de Vásquez al final, ¿quién ganó la guerra entre los terroristas comunistas y los peruanos? ¿o es que esta aun no acaba y solo ha cambiado de campo de batalla y aun no nos hemos dado cuenta? Hay diferentes formas de matar, no lo olviden.

Eso no es relevante para ellos. Lo importante es que todos suframos por igual y que, independientemente de lo que cada uno quiera en la vida, haya un Estado todopoderoso que asegure a la cúpula partidaria que directora que todos tengan los mismos problemas en el Perú . Excepto ellos. Así, por ejemplo, la neo comunista Mirtha Vásquez Chuquilín en una muestra de cómo esta gente valora la vida humana, hace poco declaró en relación a la posibilidad que el sector privado distribuya comercialmente las vacunas que «en algún momento habrá la posibilidad, no en estos meses o en este año pero si será posible que los privados la vendan. Nos preocupa como será la distribución y como se evitará la especulación. Mediante un Decreto de Urgencia establecerán que en una primera etapa solo será el Estado quien distribuya de manera gratuita a la población».

¿Por qué no permitir que alguien pueda adquirir las vacunas paralelamente al Estado que ha demostrado ser un total incapaz para obtenerlas? ¿No es mejor dejar abierta claramente la posibilidad que peruanos puedan asegurar su vacunación y salvar sus vidas lo antes posible y de paso aliviar la carga que el Ministerio de Salud tendrá que enfrentar para aplicar las vacunas chinas cuando nuestros gobernantes tengan a bien traérnoslas?

Entre el rojo de Abimael Abel y el rojo de Vásquez al final, ¿quién ganó la guerra entre los terroristas comunistas y los peruanos? ¿o es que esta aun no acaba y solo ha cambiado de campo de batalla y aun no nos hemos dado cuenta? Hay diferentes formas de matar, no lo olviden.