EditorialViernes, 22 de enero de 2021
COAR: ¿Funciona? Que lo detengan

Una de las mejores decisiones de Estado que se tomó durante el segundo gobierno del Presidente Alan García fue la creación del Colegio de Alto Rendimiento Presidente de la República: un colegio público que albergaría a los mejores estudiantes de todas las escuelas públicas del país y que podría a disposición de ellos la más alta calidad educativa. Funcionó: de acuerdo con los rankings que publica anualmente la Pontificia Universidad Católica del Perú, los egresados de este centro de estudios obtienen las mejores calificaciones. Muchos de ellos han logrado, luego, becas al extranjero y han -con la ayuda del Estado- romper la trampa de los ingresos medios (o de la pobreza) en la que estaban históricamente atrapados. Bueno, ayer se decidió que la cosa ya no va.

Lamentablemente, el gobierno morado repite una triste Historia que es parte del ADN de la política peruana. La mezquindad, la ideología y la necesidad de borrar lo que funciona -siempre más grande que la capacidad de hacer cosas que funcionen- han llevado al ministerio de Educación a tomar esta decisión.

Resulta que no hay presupuesto (a pesar de que el Minedu no ha ejecutado todo su presupuesto) y que hay otras prioridades para el gobierno morado, como comprar cupcakes por 31mil soles o invertir 9millones de soles en un cambio de imagen para una de las empresas más ineficientes del Estado (y vaya que eso es decir bastante): PetroPerú. No nos termina de quedar claro bajo qué lógica el gobierno del señor Sagasti y el partido morado deciden cómo priorizar sus gastos. Por lo pronto, Sagasti viene demostrando ser igual de inepto que su predecesor, aunque ciertamente mejor vestido -quizás por acomplejado, porque en Eton no estudió- y con una capacidad extraordinaria para vencer a Vizcarra en lo que lo pensábamos invencible: hablar por largos ratos y no decir nada.

Lamentablemente, el gobierno morado repite una triste Historia que es parte del ADN de la política peruana. La mezquindad, la ideología y la necesidad de borrar lo que funciona -siempre más grande que la capacidad de hacer cosas que funcionen- han llevado al ministerio de Educación a tomar esta decisión. Decisión que, por supuesto, esperamos se revierta y esta fantástica iniciativa permita que los jóvenes que más se esfuerzan para salir adelante puedan hacerlo con el apoyo del Estado para lograr una sociedad más justa. ¿No es eso lo que los caviares pregonan en cada evento, mientras comen cupcakes? A ver si alguien ayuda al presidente a entrar en razón en Versalles. Porque no se oye.