OpiniónMiércoles, 17 de febrero de 2021
Involución

Han pasado 135 años, lo que en buena cuenta son tan solo 3 o 4 generaciones familiares, desde cuando había señores como Daniel Alcides Carrión. Daniel a los 28 años se inoculó con la ayuda del doctor Leonardo Villar la bacteria Bartonella bacilliformis para contraer la enfermedad de la “verruga peruana”. A través de la autoexperimentación trasladada en su historia clínica escrita por él mismo hasta cuando pudo y luego terminada por sus compañeros de estudios médicos hasta que murió a los pocos días sirvió como gran elemento para comprender esta enfermedad endémica en el Perú. La valentía innata en Carrión que lo llevó hasta la muerte inducida por esta bacteria ha sido y es gran inspiración para los profesionales de la salud que hoy se sacrifican frente a esta pandemia para salvar a peruanos todos los días.

Qué lejos estamos de hace apenas un siglo y tres décadas hoy que nos encontramos con un Vizcarra y una Mazzeti y cientos de otros cobardes que conscientes de la situación por la que pasamos 33 millones de peruanos decidieron darle la espalda a los cuerpos médicos en primera línea de combate contra este enemigo invisible. Y así, de manera clandestina, se apropiaron de vacunas que pudieron evitar muertes de cientos de compatriotas que están verdaderamente más expuestos al virus.

Ambos –Vizcarra y Mazzetti- han sido directores de una de las peores –sino la peor- gestiones sanitarias y económicas del mundo y además son cobardes traidores que antepusieron sus miedos y egoísmos por delante de la vida de quienes más necesitan esas vacunas que se repartieron a escondidas entre ellos y sus argollas.

Una vez más, el país entero es traicionado por una clase política inmoral. ¿Hay algo positivo en todo esto? Esperemos que sí. Que esto sirva de experiencia para que nunca más una porción importante del país sea manipulada al extremo de salir a las calles a defender a un cobarde traidor de un supuesto “golpe de Estado” como lo hicieron con Vizcarra, a pesar de las abundantes evidencias de actos inmorales que inundaban su “investidura” presidencial. Por más que lo nieguen en sus cabecitas, eso hicieron quienes salieron con sus ollas a hacer ruido o a “marchar” hace 3 meses. Y es que esos actos “desorientados” si tuvieron consecuencias concretas y bien dirigidas desde las sombras. Una de estas fue conservar a Mazzetti, esta vez más empoderada y en el Gobierno Morado-Vizcarrista, en su nefasta dirección de la gestión contra el virus que mata a cientos de peruanos todos los días. Otra fue permitir salir a Vizcarra campante y orondo a postular al Congreso con –hasta al menos hace pocos días- altas probabilidades de llegar a él gracias a sus convenientes, benevolentes (a veces) pero siempre selectivos miembros del JNE. Ambos –Vizcarra y Mazzetti- han sido directores de una de las peores –sino la peor- gestiones sanitarias y económicas del mundo y además son cobardes traidores que antepusieron sus miedos y egoísmos por delante de la vida de quienes más necesitan esas vacunas que se repartieron a escondidas entre ellos y sus argollas.

De no ser por la vacancia presidencial realizada desde el congreso engendrado por el propio Vizcarra nada de lo que sabemos hoy informado por la poca prensa independiente que aún queda sobreviviendo en el Perú habría sido tan relevante. Vizcarra –en el peor de los casos- habría sido visto como un héroe por ponerse, junto a su también “heroica” esposa y su “valiente” hermano, vacunas de “ensayo”. Todo un Daniel Alcides Carrión contemporáneo. Y si tienen dudas lean a los sicarios digitales de la prensa hegemónica endiosando a Mazzetti como una gran gestora hasta este último fin de semana. O recuerden que absolutamente todas las denuncias contra el escurridizo Vizcarra hasta ahora no tienen un efecto concreto en él y que por mucho menos hay personas del ámbito político con prisiones preventivas. La diferencia esta vez y solo en los medios, es que Vizcarra ya no es presidente.

Gracias a quienes lo vacaron y a quienes lo denunciaron públicamente. Y para la generación del bicentenario que se repite hasta hoy que no marcharon por Vizcarra en Noviembre: Sus marchas inocentes, “nobles” y “heroicas” pero sin objetivo claro para ustedes -oh inocentes corderos- terminaron –oh sorpresa- manteniendo en el poder a quienes hoy los traicionan. Que no los vuelvan a utilizar los que hasta hace pocos días les decían que Mazzetti –al igual que Vizcarra en Noviembre- era indispensable para mantener los esfuerzos firmes y el país estable en la lucha contra la pandemia. Dense cuenta. No sean cojudos.