OpiniónDomingo, 21 de febrero de 2021
Privados de vacunas
Fernando Rospigliosi
Analista Político

Si alguien dudaba que el Gobierno Morado es izquierdista, la reculada del ministro Oscar Ugarte sobre la participación de entidades privadas en la importación de vacunas ha despejado cualquier duda.

Así como durante el Gobierno de Martín Vizcarra los ministros izquierdistas Vicente Zeballos y Víctor Zamora (Frente Amplio) se negaron a recibir donaciones de oxígeno de empresas privadas mientras cientos de peruanos morían, ahora Francisco Sagasti se niega a permitir que empresas privadas traigan y/o distribuyan vacunas y alivien el sufrimiento del pueblo.

Varios candidatos izquierdistas han chillado cada vez que se plantea que las empresas privadas colaboren en la lucha contra el virus. Uno de los necios argumentos es que lo harían con ánimo de lucro, para obtener ganancias.

Eso es falso, en este caso. Pero si así fuera ¿qué importaría? ¿Acaso los que venden oxígeno, o jabón, o gel de alcohol o medicinas no ganan dinero? ¿Y por eso hay que prohibir su venta o dejar de comprarlos? ¿Acaso los laboratorios que han creado las vacunas, incluyendo las rusas y chinas, no ganan dinero con su producción y venta?

En este caso, sin embargo, lo que se propone no es un negocio sino un servicio sin utilidades. Las empresas privadas podrían importar vacunas para sus trabajadores y familiares. Sin embargo, como eso no parece todavía posible, hay otra alternativa es que se asocien con el Estado para adquirirlas en mayor cantidad y sobre todo con mayor rapidez.

La ley vigente, como dijo el propio ministro Ugarte, lo permite. Quien no quiere hacerlo es el Gobierno izquierdista Morado.

También las empresas privadas, en especial las cadenas de farmacias, podrían colaborar en vacunar a los ciudadanos, descongestionando los establecimientos estatales donde se han visto larguísimas colas y a cientos de personas esperando horas su turno, que a veces no llega nunca.

Es imperdonable la ineptitud de los gobierno de Vizcarra y Sagasti porque han tenido meses para preparar la vacunación, y a la hora de la verdad la situación es caótica y lentísima, con un ritmo que, si se mantiene, hará que demore muchísimo llegar a inmunizar de la población, con el consiguiente aumento de infectados y fallecidos.

Inevitablemente, si seguimos solamente en manos de un Estado ineficiente y de un Gobierno inepto, el proceso de vacunación demorará meses y tal vez años.

¿Por qué se niega el Gobierno Morado a salvar vidas e insiste en condenar a muchos a morir? Una respuesta es la de Jaime de Althaus: porque no quieren que quede en evidencia que las empresas privadas pueden ser más eficientes que el Estado, comprar más rápido y vacunar más rápido a un precio menor.

Otra complementaria y no excluyente, es la corrupción, cosa evidente con Vizcarra y sus cómplices.

¡Hay que exigir un cambio para que las entidades privadas participen en la importación y distribución de vacunas ya!