OpiniónDomingo, 21 de febrero de 2021
Un gobierno de miseria y sin credibilidad
Juan Sheput
Analista Político

En lo que va de este siglo, sin ninguna duda, es la peor crisis que atravesamos. Cuando es el país el que se afecta, en varios sectores como el económico, sanitario, educativo, institucional, no es un aspecto que competa solo a lo político. Para que un país atraviese una situación como la que nosotros padecemos se requiere a otros protagonistas, poderes fácticos inclusive, que se pusieron al servicio de un individuo que corrompió todo en la búsqueda de su beneficio personal: Martín Vizcarra.

Un individuo sin escrúpulos aparenta ser exitoso, porque no cumple con las reglas. Las viola y vulnera. Y si en paralelo tiene el respaldo de oenegés, universidades, medios de comunicación, que requieren del aporte de dádivas de origen público, se cierra el circulo del deterioro. Una conjunción de miseria, entre funcionarios gubernamentales, catedráticos y ejecutivos del ámbito privado, han tenido que coincidir en el tiempo para llegar a soportar a un individuo nefasto como el expresidente vacado por corrupción. Inédito en lo que va de este siglo.

Ha habido muchos “Martín Vizcarra” en este tiempo. Dispersos en ministerios, medios de comunicación, empresas, poderes del Estado, etcétera. Sólo les ha importado su interés particular. El impacto de sus medidas en el país les ha importado un comino. Cuando eso sucede la crisis no tarda en estallar.

Es increíble como, por ejemplo, en este estado de las cosas, se acepta y tolera la mentira por más descarada que esta sea. Todo con el afán de justificar y apoyar a un gobierno absolutamente mediocre en todos sus ámbitos. Tanto, que un delito como el “Vacunagate” ha indignado hasta a periodistas de los medios más importantes del mundo. Allí están The Economist y CNN. Mientras tanto, en el Perú, en la mayoría de medios reina el silencio complaciente o la crítica comprensiva.

No hay mayor mentira que la cuarentena chicha, que nadie acata. Sin embargo no se habla de su rotundo fracaso y se permite que continúe una medida que está destruyendo no solo la economía sino la salud mental de los peruanos. Una ministra como Pilar Mazzetti miente con un descaro sin parangón, ocultando el beneficio en vacunas para ella y su entorno más intimo. Otra ministra, la Canciller, que negociaba la vacuna acepta haber sido vacunada. Mas de mil personas han sido vacunadas irregularmente y así quieren que nos creamos el cuento que ni Vizcarra ni Sagasti sabían de este acto miserable que pinta de cuerpo entero a la izquierda “progresista” en el país. El gobierno sigue mintiendo y ocultando cifras pero no pasa nada…por el momento.

Sólo queda como acto de dignidad nacional, que este Congreso proceda a la inhabilitación súbita de Martín Vizcarra. Un sujeto con sus características no puede seguir en la contienda electoral y mucho menos participar del próximo Congreso. Si él es elegido, el próximo parlamento nacería muerto. Y de los otros, una Comisión Investigadora Multipartidaria del más alto nivel, tendrá que encargarse.