EditorialLunes, 22 de febrero de 2021
Cuidado con la libertad de expresión

El periodista Carlos Paredes dedicó su esfuerzo a publicar el que hoy sabemos que es el libro más vendido del Perú: “El lagarto”. Paredes, periodista con oficio y trayectoria, narra el camino que sigue Vizcarra desde 1989 hasta la fecha y -se dice- que plantea varios detalles bastante delicados que colocan a Martín Vizcarra en una compleja situación; sin embargo, no hay allí nada que criticar. Esto lo hemos dicho en, por lo menos, 50 editoriales de El Reporte: el rol del periodismo no es ser un amortiguador de un gobierno, sino -más bien- el de ser un ojo avizor y vigilante frente al poder incontestable que el Estado ejerce.

¿Y nadie puede investigarlo? ¿Creerá que él está por encima del bien y del mal a diferencia de los demás mortales? Pues no lo está. Y muy bien que Paredes lo haya visto así.

Paredes, no obstante, ha sido víctima de un hackeó que logró extraer el libro completo de su computadora y empezó a circular de inmediato vía WhatsApp y en formato PDF. Además de eso, Paredes ha recibido amenazas de muerte en su contra y también en contra de su familia. Esto es absolutamente inaceptable en una sociedad abierta como la que aspiramos a tener. El lagarto se hizo del poder sin que nadie vote por él y terminó destrozando al país. ¿Y nadie puede investigarlo? ¿Creerá que él está por encima del bien y del mal a diferencia de los demás mortales? Pues no lo está. Y muy bien que Paredes lo haya visto así.

Lo curioso es que el hackeo del lagarto a Paredes ha sido la mejor campaña de marketing que el libro ha podido pedir. Es ya el más vendido en varias librerías y no nos cabe duda de que será uno de los libros más vendidos del año. Ahora bien, el pequeño ministro Élice deberá encargarse de que la integridad de Paredes y de sus familiares se mantenga intacta. Lo curioso es el modus operandi de las cosas: hackeo, amedrentamiento y sincretismo. Esa es la forma de proceder de cualquier servicio de inteligente tomando la ofensiva. Y en este, el gobierno morado, el jefe de la DINI no es nada más que un primo del lagarto.