OpiniónJueves, 8 de abril de 2021
Menos incertidumbre y más esperanza
Diana Seminario
Periodista

A tres días de la elección ningún candidato puede decir que tiene asegurado su pase a segunda vuelta. Esta elección debe ser una de las más reñidas de las que tengo memoria y quizás también la más fraccionada.

Vigente la ley que prohíbe la difusión de los resultados de las encuestas, los acomodos y reacomodos en las preferencias electorales, las sorpresas, los miedos y también la esperanza inundan las conversaciones familiares, los chats y sobre todo las redes sociales, donde hay opiniones para todos los gustos.

Una vez más las sumas y restas, “el voto útil” y la política de votar por una para cerrarle el paso al otro. En los últimos diez años esa ha sido la ecuación, y miren a donde hemos llegado.

Una vez más las sumas y restas, “el voto útil” y la política de votar por una para cerrarle el paso al otro. En los últimos diez años esa ha sido la ecuación, y miren a donde hemos llegado.

Nos golpea la corrupción que no distingue de partidos ni de edades, somos el país con el peor manejo de la pandemia en el mundo porque la ideología ha primado en las decisiones de gobierno, y porque nunca se convocó a los mejores sino a los más convenientes.

Un grupo que gobierna el Perú hace diez años sin haber nunca ganados unas elecciones pretende volver a manipular a una población que si bien está asustada y agobiada parece que va despertando del estupor.

A ese mismo grupo se le fueron cayendo como naipes de la baraja los dos candidatos que apuntalaron desde el principio para no perder su nicho de poder, ahora pretenden sostener a como de lugar una candidatura que sería un terrible retroceso para el país y una desgracia dadas las circunstancias en las que nos encontramos.

Vota como quieras, pero contribuye a tener un mejor país, donde quienes se creen los dueños de la verdad aprendan –por fin—que el poder es efímero y que solo tiene sentido cuando se usa para servir, no para beneficios propios.

Me niego al voto “para evitar que”. Quiero acudir este domingo a las urnas con alegría y votar con esperanza. Salir de mi local de mi votación satisfecha de haber votado por convicción y por la persona que representa lo que quiero para mi país y comparte mis convicciones de vida.

No comparto la política del odio ni la del menosprecio para quienes el domingo votaran distinto a lo que seguramente yo deseo. Al momento del conteo tu voto, el mío, el de tu vecino, amigo y peor enemigo valen exactamente lo mismo.

Este domingo 11 de abril vota pensando en tu familia y en el país.