EditorialViernes, 9 de abril de 2021
La hora de la verdad

Este es el último electoral de este diario que su publicará antes de que este domingo los peruanos decidamos nuestra suerte en los comicios que le darán forma a nuestro país por el próximo lustro. Así las cosas, nos vemos en la obligación de mencionar ciertos asuntos que consideramos esenciales. Dada la condición de pelotón liliputiense de quienes encabezan las preferencias de acuerdo con los últimos sondeos, los peruanos que creemos en la libertad, en la República, en el Estado de Derecho, en la democracia y en la propiedad privada estamos frente a la mayor amenaza política que nuestra Historia ha enfrentado: Pedro Castillo, sorpresivo outsider de último tramo electoral, no representa el anacrónico castrismo de la señora Mendoza, ni el ecléctico populismo del señor Lescano. Castillo es un maoísta con vínculos con Movadef. Su victoria representaría la derrota de la libertad y de cualquier posibilidad del país de escapar de la improbable parsimonia lesiva en la que se encuentra.

En El Reporte no hemos, en ningún momento -ni lo haremos-, señalado por quien consideramos que nuestros lectores debieran votar. Creemos en la capacidad de cada uno de ustedes de ponderar las variables que consideren valiosas y tomen una decisión justa; sin embargo, no podemos renunciar a nuestra responsabilidad de cumplir con el respeto a nuestros principios electorales. La candidatura del señor Castillo debe ser rechazada y quienes creemos en la libertad debemos cerrar filas. Basta con leer la entrevista que publicó Perú21 ayer al ex ministro del Interior Carlos Basombrío -un hombre ponderado y de opiniones centradas- para saber que indicar los vínculos entre Castillo el extremismo maoísta no es “terruqueo” ni una hipérbole por parte de esta redacción. Es un peligro claro e inminente para el futuro de nuestro país y de las generaciones por venir. Así, invocamos a votar en contra de un candidato que destruiría los andamios precarios de nuestra República y la posibilidad de una reconstrucción nacional solvente y que se dé en un marco razonable de tiempo.