OpiniónDomingo, 11 de abril de 2021
El previsible desastre
Fernando Rospigliosi
Analista Político

El presidente Francisco Sagasti ha reconocido que la gestión del Estado frente a la pandemia ha sido deficiente. De esa manera ha tratado de diluir las responsabilidades específicas del desastroso Gobierno de Martín Vizcarra y sus secuaces, y del suyo propio.

Porque si bien es cierto que el Estado peruano es precario, no lo es tanto como para explicar que el Perú sea el primer país del mundo en proporción de muertos por habitante (“Financial Times”, 6.4.21) o que tenga una indignante e injustificada carencia de oxígeno medicinal que provocó la muerte de 28 personas en un día en una ciudad pequeña como Talara (RPP, 9.4.21).

Dos días antes del inicio de la emergencia y la cuarentena, lo advertí. Comenzaba así: “Aunque el gobierno y la mayoría de medios de comunicación, dizque por responsabilidad, están tratando de minimizar el impacto del coronavirus en el Perú, en realidad va a tener efectos devastadores sobre la población y la economía peruana.”

Es decir, hay muchos países que tienen Estados precarios y son más pobres que el Perú, y no les va tan desastrosamente mal como a nosotros. La causa de esta catástrofe monumental es que, por desgracia, nos tocó vivir la pandemia con dos gobiernos incompetentes, plagados de izquierdistas inútiles y con serias dudas sobre su honestidad.

El caso de las vacunas es también ilustrativo. Vizcarra no compró a tiempo las que podía haber adquirido, como hicieron varios de nuestros vecinos, incluido Chile que a estas alturas ya ha inoculado a gran parte de su población. Pero ya estaba en tratos oscuros con una empresa china que proporcionó a escondidas vacunas que usó el propio Vizcarra, sus familiares y un pequeño círculo de privilegiados.

Y Sagasti continuó en el mismo camino, comprando un millón de esas vacunas, que son mediocres como ha sostenido el doctor Ernesto Bustamante, a un precio altísimo comparado con otras de mejor calidad, 94 soles por dosis según el Contralor Nelson Shack. (“Gestión”, 6.4.21). Unos 27 dólares por dosis, a precios de ese momento. Y considerando que en muchos casos se necesitan tres dosis, unos 81 dólares por persona.

El embajador ruso ha reiterado que la Sputnik V, de mejor calidad, pueden venderla al Estado o a privados, a 10 dólares por dosis, es decir, 20 dólares por persona. ¿Por qué comprar una de menor calidad que termina, en la práctica, costando 4 veces más?

En verdad, el desastre que estamos viviendo era previsible desde el primer día. En el artículo que publiqué al comienzo de la crisis, el 14 de marzo de 2020 (“El impacto devastador del coronavirus”), dos días antes del inicio de la emergencia y la cuarentena, lo advertí. Comenzaba así: “Aunque el gobierno y la mayoría de medios de comunicación, dizque por responsabilidad, están tratando de minimizar el impacto del coronavirus en el Perú, en realidad va a tener efectos devastadores sobre la población y la economía peruana.”

Y concluía de esta manera; “Un país pobre con un Estado congénitamente ineficiente no tiene posibilidades de enfrentar con éxito una crisis como la actual. Menos con un gobierno incompetente como el de Martín Vizcarra”. (https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/el-impacto-devastador-del-coronavirus-por-fernando-rospigliosi-noticia/).

Era previsible el desastre, aunque hay que reconocer que era difícil imaginar la dimensión de la incompetencia y la corrupción que se adueñarían del Estado. Y eso fue posible gracias al apoyo que tuvo Vizcarra -y que tiene Sagasti- de la coalición que los respalda, que ha ocultado sus errores y corruptelas haciendo posible que las perpetren con impunidad, hasta ahora.