OpiniónDomingo, 11 de abril de 2021
El Reto de la Integración
Juan Carlos Rios Toce
Director del Centro de Innovación de Políticas Públicas (CIPP), Director de Aurea – Psicólogo y psicoterapeuta.

Hoy es un día importante. Salimos a ejercer nuestro derecho de elegir a la persona y personas que dirigirán nuestro país en los próximos años. Se trata de una oportunidad, en principio, para celebrar. Pero también es una oportunidad para reflexionar.

Creo que todos nos damos cuenta que, en estos tiempos las cosas están muy polarizadas. Confrontación de ideas, de candidatos, de posturas ideológicas, de preferencias, etc. Pero junto con esto vienen también muchas discusiones, argumentos cerrados, insultos, conflictos y posturas extremas antes que una dinámica de diálogo y reflexión conjunta. ¿Por qué los debates tienen que ser una suerte de ring de box con constantes golpes bajos en lugar de un auditorio donde se puedan discutir, con altura, ideas de manera conjunta? ¿Por qué las redes sociales deben estar inundadas de conflictos por todos lados?

Hemos vivido muchísimo tiempo de confrontación, quizá ya es momento de darle más espacio a la integración, al diálogo, a la empatía.

¿Por qué es tan difícil para los seres humanos sentarse a discutir pacífica y racionalmente sobre distintas ideas, aunque éstas sean diferentes? ¿Por qué cuesta tanto darle crédito a las ideas de los demás y tendemos a quedarnos en las propias como las únicas y las mejores?

Según el Psicólogo canadiense Jordan Peterson, lo ideal sería poder discutir sobre los hechos de manera objetiva, para así poder sacar conclusiones claras y compartidas. Sin embargo, eso no suele funcionar, porque hay demasiados hechos en la realidad como para poder manejarlos correctamente y procesarlos, por lo que la personalidad y las creencias de cada uno actúan como un filtro, para ver qué datos elijo, cuáles priorizo, cuáles paso por alto, o a cuáles le doy más importancia que a otro. Y esto explica por qué, dos personas pueden estar hablando sobre los mismos hechos y tener posiciones tan distintas. Porque están viendo la realidad desde su filtro, desde su ángulo. Y cuando no soy consciente que existe ese “ángulo”, creo que es toda la realidad, y por lo tanto la defiendo con uñas y dientes y, de paso, desprecio la postura del otro.

Pero quizá no es toda la realidad lo que estoy viendo y, si tengo la honestidad, la flexibilidad y la apertura para poder plantearme que la realidad puede ser más compleja de lo que estoy viendo, y que hay “ángulos” que pueden ser distintos o complementarios a lo que estoy mirando, entonces puedo crecer en mi comprensión de la realidad. Es lo que está detrás del conocimiento, o de un pensamiento maduro que lleva a crecer.

Pero no siempre somos así y, quizá, tendemos más a cerrarnos, a defender nuestro punto de vista, a centrarnos en lo que “yo” creo, y no generar síntesis sobre la realidad. Nos cansamos de escuchar personas que dicen, “pero estoy mirando los hechos, y la conclusión que sale es ésta”. Sin embargo, dichos “hechos”, pueden estar mediados por un filtro, y si no tengo la suficiente apertura, flexibilidad y honestidad, no voy a ser capaz de percibir dichos filtros que podrían estarme ocultando puntos ciegos que no quiero ver.

Hemos vivido muchísimo tiempo de confrontación, quizá ya es momento de darle más espacio a la integración, al diálogo, a la empatía. La realidad ya es de por sí muy compleja para vivir pretendiendo que una persona es capaz de tener el “ángulo correcto e infalibe”, sea yo, sea él, sea cualquier candidato o partido. La realidad es compleja y requiere de integración, de ayuda, de reflexión y de integración.

Ojalá veamos un poco más de esto último en quienes tengan el honor de servir a nuestro país a través de la autoridad en los próximos años. Y ojalá lo veamos también un poco más en nosotros mismos.