EditorialMartes, 13 de abril de 2021
El frente Sur

La pregunta que más ha sonado en los medios de comunicación y en las redes sociales pretende hallar respuesta a de dónde salió Pedro Castillo: un profesor escolar, afiliado al Conare (facción radical del Sutep) que ha arrasado en la zona Sur del país destruyendo las expectativas de Verónika Mendoza y de Yhoni Lescano de ser ellos quienes capitalicen ese importante bolsón electoral. En esta redacción la respuesta no nos parece tan alambicada como algunos expertos en la opinión se han empeñado en esbozar. Lo primero es delimitar el contexto.

Con más de un millón de personas de luto por la muerte de familiares directos o indirectos y 9 millones de nuevos desempleados, el Perú es hoy un caldo de cultivo fértil para cualquiera que plantee quebrar con lo anterior. La pobreza, el hambre, el frío y el abandono no entienden de ideologías: es un limeñismo aburguesado discutir si la culpa es del Estado o del mercado para quienes literalmente están pasando por uno de los momentos más duros de sus vidas. Lo que hay, sea lo que fuere, no funciona. Cualquier cosa es mejor que el frío.

El Sur tiene una característica especialmente compleja y es que la población, a diferencia de la costa y del Norte y Oriente del país -en donde se han empezado a configurar ciudades intermedias- tiene una población muy dispersa en una geografía áspera, recia e implacable. Así, el costo para el Estado y la capacidad del mercado de cubrir a las poblaciones dispersas por los Andes del Sur se ha visto agudizada por la peor gestión sanitaria y económica del mundo de esta pandemia. Se han agudizado las contradicciones y el dolor duele más que antes.

Así las cosas, lo peor que quienes creemos en la libertad podemos hacer es enfilar nuestras baterías contra los electores que han elegido votar por el señor Castillo. La tarea, sin duda más compleja, es entender qué es lo que ellos esperan del Estado y del mercado y unir fuerzas para poder hacer un planteamiento en donde participen, cada quien, desde su trinchera, todos los peruanos que consideran a la libertad un axioma sin el cual una República no puede crecer, prosperar ni -en el tiempo mediano- sobrevivir. Empatía primero.