EditorialDomingo, 25 de abril de 2021
El Alquimista

A dos semanas de que el país entero conozca quiénes son los candidatos que disputarán la segunda vuelta electoral, el silencio del señor de Soto -candidato que obtuvo una votación austera, pero relevante en este contexto atípico- ha empezado a convertirse en preocupante. El señor López Aliaga, quien obtuvo más votos que de Soto ya se pronunció y claramente. El señor Acuña dijo, antes incluso de los comicios, que él jamás apoyaría a un candidato que esté en contra de la inversión privada y del desarrollo de los empresarios. Incluso el señor Vargas Llosa, quien ha liderado más de una cruzada en contra del fujimorismo, ha tenido ha grandeza -noblesse oblige- de poner a la defensa de la libertad que pregona y ha señalado que Pedro Castillo representa el abismo y el fin de la democracia.

El señor de Soto se mantenido en silencio. Alejandro Cavero, uno de los virtuales congresistas de su bancada, fue incapaz esta semana de adelantar cuál sería la posición de su ex candidato en una entrevista en Canal N. El virtual congresista se limitó a repetir lo mismo que dijera el señor de Soto en la noche en la que supo que no pasaría a segunda vuelta: que escucharía las propuestas de ambas partes. En El Reporte no podemos dejar de alzar una ceja, sorprendidos, frente a esta irresponsable actitud: Hernando de Soto ha hecho una carrera defendiendo ideas de libertad y buena parte de su trabajo ha sido bancado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Se ha dedicado ha difundir ideas que están en las antípodas de todo lo que el señor Castillo representa.

Asumimos que el señor de Soto ha leído todos los planes de gobierno y -dadas las circunstancias- con mayor énfasis los de los dos candidatos que han pasado ha segunda vuelta. ¿Qué tanto tiene que pensar un hombre que, hasta donde recordamos es economista, frente a dos alternativas dentro de las cuales una supone la negación de lo que ha defendido en toda su vida? Si Mario Vargas Llosa, que no trabajó en el régimen de Alberto Fujimori, y que es el intelectual peruano con más renombre -por leguas- en el mundo ya se quitó de encima las viejas distancias y ha dado inicio a un proceso franco que podría terminar en una verdadera reconciliación nacional… ¿Sinceramente quién es el brillante señor de Soto para si quiera acurrucar la idea de apoyar al comunismo radical?

Mucho nos tememos que el silencio del señor de Soto estriba en la certeza de que en él habitan las capacidades para extraer, como un alquimista, del señor Castillo ese Milton Friedman que en sus tripas vive; sin embargo, quizás sea momento de tocar la realidad y comprender que hay ciertas misiones que están más lejos de la capacidad de artillería de uno. Máxime cuando del otro lado está el señor Cerrón insuflando ideas exactamente opuestas a las que el señor de Soto parecería creer que puede hacer germinar allí mismito, entre la hoz y el martillo. ¿Cómo haría para convencer al señor Castillo de abandonar el antimperialismo quien ha vivido del imperio? Sinceramente, esperamos que el señor de Soto acabe pronto con este irresponsable silencio y coloque sus palabras en la libertad.