OpiniónMiércoles, 28 de abril de 2021
Keiko, cuenta una nueva historia
Raúl Labarthe
Investigador y analista económico

Frente a esta trágica disyuntiva que nos pone en frente la democracia republicana, mucho se está hablando sobre cómo debe hacer su campaña Keiko Fujimori para obtener una victoria respecto al candidato antisistema, Pedro Castillo. Como sucede en el fútbol, frente a algún partido importante ya salen todos a hacer el papel de técnicos comentando las distintas formas en las que se debe plantear el partido. Y por supuesto, todos tienen la razón.

Para dar mi propuesta de cómo debe ser la campaña de la Sra. Fujimori, yo quisiera empezar primero porque entendamos bien la situación actual. La izquierda hoy ya controla la narrativa. Tiene muchos años diciendo mentiras y creando fantasmas para poder crear ciertos mensajes muy potentes que hacen a la población movilizarse. Y es que la idea de que el sistema actual es injusto parte de una emoción, no de un razonamiento lógico. Hay que ir, por lo tanto, a la emoción.

Ahora pensemos, ¿qué historia le está contando Keiko Fujimori a los peruanos? ¿Una donde tengamos que votar por ella porque es la última opción antes del comunismo? ¿Qué sentimiento busca crear? ¿Sólo miedo? En medio de una crisis sanitaria y económica, a la gente ya le sobra el miedo. No necesita más.

La Sra. Fujimori ha fracasado como política en el último periodo legislativo. Fue inflexible, incapaz de negociar, y, sobre todo, incapaz de transmitir al Perú los motivos de sus acciones. El personaje no termina de cuajar. Y como no se entiende, la izquierda utiliza el vacío para contar su historia. Se necesita, por lo tanto, explicar claramente qué pasó: al revelar las verdaderas intenciones a veces puede parecer que uno se vuelve vulnerable; pero otras veces no es así. A veces, un acto de genuina honestidad permite desarmar al oponente.

Somos un pueblo cristiano. Lo que no perdonamos no es el error, sino la soberbia y la falta de arrepentimiento. Yo estoy de acuerdo en que sus enemigos han utilizado muchos de sus errores en su contra. Pero un político que no controla la narrativa de sí mismo, no puede ser un político exitoso. Miren a Castillo y a Cerrón. Castillo se reunió con terroristas, Cerrón es un corrupto con sentencia. ¿Cuál es la diferencia? Que controlan la narrativa. Que tienen una historia que contar.

¿Cuál es la historia que nos cuenta el lápiz? Somos un país injusto. La élite controla un sistema oligopólico. El Estado sólo les sirve a ellos. Por eso la salud no sirve. Unos pocos tienen oportunidades y la inmensa mayoría no. La gente se muere porque no les importamos a los ricos. Si nosotros ganamos ellos se van, ¿qué mejor? Si igual ni nos hacían falta. Podemos fundar un país nuevo. Un Perú Libre. En donde los que antes sobraban ahora hagan sobrar a quienes hoy mandan. Y sí. Es potente.

Ahora pensemos, ¿qué historia le está contando Keiko Fujimori a los peruanos? ¿Una donde tengamos que votar por ella porque es la última opción antes del comunismo? ¿Qué sentimiento busca crear? ¿Sólo miedo? En medio de una crisis sanitaria y económica, a la gente ya le sobra el miedo. No necesita más. Hoy el beneficio marginal de asustarte es negativo. Se necesita inspirar esperanza, cambio, renovación y oportunidades. Algo que lamentablemente no puede por dos motivos: 1) simboliza a su padre y 2) simboliza la última crisis política.

Esa es la historia que la gente “rellena” al verla a ella, ya que no ha logrado contar la suya. Para empezar de cero con el pueblo necesita contar la verdad. No seguir impulsándose del capital político de su padre; tampoco de la Keiko 2016. Tiene que construir uno nuevo, y tiene que hacerlo pronto. Se le percibe hoy como la candidata de la Confiep. El discurso mesurado hoy le resta. La gente está cansada de los personajes fríos. Keiko necesita representar lo que en la primera vuelta otros candidatos de la derecha representaron: EL CAMBIO. El capitalismo popular es el concepto clave para mí.