OpiniónViernes, 30 de abril de 2021
El Perú también quiere un “Encuentro”
Alejandra Benavides
Administradora y MBA por la Universidad de Berkeley

El 11 de abril, Ecuador celebró su segunda vuelta presidencial, en la que Lasso ganó a Arauz, con un estrecho margen de 4%, 52% vs 48%. A cuatro semanas antes de esa segunda vuelta, las seis principales encuestadoras del país vecino daban a Andrés Arauz como ganador (Perfiles de Opinión, Clima Social, Eureknow, Click Report, Market). Al igual que Keiko Fujimori, Lasso entró a la segunda vuelta por una mínima diferencia frente a Yaku Pérez, quien obtuvo 19.4% de votos, vs 19.7% de Lasso, mientras que Arauz ingresó empoderado con 33%. Tras un reconteo de votos, Yaku, un líder indígena de izquierda, aceptó su exclusión en la segunda vuelta, pero llamó a sus votantes a que marquen viciado o en blanco en la segunda vuelta. Felizmente, sus votantes fueron más inteligentes y Lasso, con una campaña de esperanza, fuerza y alegría, logró lo que muchos ecuatorianos consideraban imposible.

Quienes asesoran a Keiko Fujimori deberán tomar las mejores prácticas de campaña de otros países, abrir su círculo a estrategas experimentados – ya sean de otros partidos que hayan tenido éxito en ciertos sectores, que conozcan más de mercadotecnia y psicología que de economía.

Lasso se rodeó de estrategas experimentados y conocedores de redes sociales para captar a aquellos jóvenes que viven en el mundo del TikTok. Añadió a su equipo de campaña a quienes habían mostrado buenos resultados asesorando a otros candidatos en la primera vuelta, y así logró hacer una investigación rápida pero consistente, para entender a detalle, las percepciones de la población respecto a los principales problemas del país y aquellos problemas que los agobian. De esta investigación llegaron a conocer que los ecuatorianos estaban cansados de los partidos políticos y la confrontación. Los ecuatorianos culpaban a los políticos por este clima de confrontación, e identificaban esta confrontación como principal problema para no alcanzar el desarrollo. Desde entonces, Lasso se embarcó en una campaña de “hablar menos, y escuchar más”, de abrir el dialogo a distintas tiendas políticas y sociedades civiles y de mostrarse más accesible – con videos de TikTok en ropa casual, cálido y cercano a los jóvenes. Armó la campaña “Ecuador del Encuentro”, promoviendo la unión y un Ecuador con oportunidades y lugar para todos.

En la campaña de Lasso también crearon el grupo de “Protagonistas del Encuentro”, grupos de Whatsapp divididos territorialmente, para que personas adherentes a su propuesta reciban información, contenido “marketero” de sus propuestas, con la meta de que cada protagonista logre convencer a 10 personas a votar por Lasso. De esa forma no solo lograron mayor difusión de sus propuestas, sino que construyeron comunidades alrededor de su propuesta de unidad. Finalmente, fue decisivo el debate presidencial, en la que la frase de Lasso, “Andrés, no mientas otra vez”, se hizo viral y se volvió una de las frases famosas de su campaña.

Quienes asesoran a Keiko Fujimori deberán tomar las mejores prácticas de campaña de otros países, abrir su círculo a estrategas experimentados – ya sean de otros partidos que hayan tenido éxito en ciertos sectores, que conozcan más de mercadotecnia y psicología que de economía. Muchos peruanos, así como los ecuatorianos, estamos cansados de la división y confrontación, por lo tanto Keiko tiene en sus manos lograr una reconciliación- que no sólo sirva para ganar esta elección sino para que en un futuro todos los peruanos podamos sentirnos hermanos, y que el partido lo jugamos juntos. El Perú no puede seguir viviendo del odio y el resentimiento, y hoy muchos pedimos un “encuentro”.