OpiniónDomingo, 2 de mayo de 2021
La Retórica frente a la Responsabilidad
Juan Sheput
Analista Político

Fue el gran periodista español José María Carrascal quien recordó, en alguna oportunidad, que fue en Alemania donde le habían definido Democracia como Responsabilidad. Con la certeza y concreción con que suelen expresarse los alemanes, la definición era precisa. Ser demócrata es fundamentalmente ser responsable, ante los ciudadanos, sopesando cada una de las decisiones e impactos que vayan a generar y sobre todo pensando en que las decisiones que se tomen al más alto nivel afectarán la vida de millones de personas.

Quedan todavía cuatro debates por delante, con lo cual ganará la ciudadanía al poder sacar conclusiones sobre el desempeño de los contendientes.

El reciente debate en la ciudad de Chota nos ha permitido ver dos estilos, dos desafíos y dos formas de enfrentarlos. Los protagonistas han sido los candidatos de la segunda vuelta Pedro Castillo y Keiko Fujimori. En un excelente artículo publicado en El Montonero, Víctor Andrés Ponce nos recordaba que el gran dilema de Keiko Fujimori era o ser Lourdes Flores con su huida de la Plaza de Armas de Huancavelica o Fernando Belaúnde enfrentando las secuelas del histórico “manguerazo”. Como es conocido por todos Keiko optó por enfrentar, que es lo más político que puede haber, a su rival en su casa, en su plaza, con su gente, en un evento que, para estar a 45 días de las elecciones ha generado un interés sin igual.

No tengo dudas que este primer encuentro lo ganó Keiko Fujimori. Porque actuó con responsabilidad, como lo hacen los demócratas. Aceptó las reglas de juego y la locación, fue al lugar que vio nacer a Pedro Castillo, se preparó y, sobre todo, presentó un programa y un equipo, fundamental para poder gobernar. Si algo ha quedado claro es que Keiko Fujimori tiene una propuesta y a las personas que la pueden ayudar en ese propósito.

Lo mismo no ha pasado en el caso de Pedro Castillo. Ha demostrado temple político y hasta asoma una astucia que se curte con la trayectoria política de Pedro. Pero ha abundado en la retórica, en los ejemplos metafóricos o que nos recuerdan a fábulas, para tratar de explicar la complejidad de los asuntos públicos o para evadir dar una propuesta concreta para solucionarlos. La disyunción queda sin resolver pues para un grupo de la población, importante, las metáforas de Pedro lo acercan al pueblo, y para otros la abundancia retórica solo se justifica si no se sabe qué decir o qué propuesta plantear.

Quedan todavía cuatro debates por delante, con lo cual ganará la ciudadanía al poder sacar conclusiones sobre el desempeño de los contendientes. Yo he sacado la mía. Keiko superó con creces a Castillo en este primer debate. Veremos si eso tiene un efecto directo en los votantes y es medido en las próximas encuestas.