PortadaSábado, 5 de junio de 2021
Definiremos el futuro

Mañana, cuando cada uno de nosotros se encuentre en la soledad de la recámara de votación de la ONPE, definirá el futuro de nuestro país. Nos tememos que, dadas las propuestas que se presentan como viables, es un paso que no solo se circunscribe a lo que vaya a suceder con el Perú en el próximo lustro, sino uno que probablemente determine el destino de las siguientes dos y hasta tres generaciones. Votar por Pedro Castillo implicaría zambullir al Perú en una cámara del tiempo de atraso y de puesta en práctica de ideas que ya fracasaron durante todo el último siglo en el Perú y en el resto del mundo. La aplicación de ese compendio de ideas, el comunismo, llevaría al país agudizar la recesión, a aumentar la polarización y a sembrar más odio entre peruanos con la necesaria lucha de clases y la dialéctica que el comunismo implica. Nuestra Economía, que bien podría recibir viento en popa con el alza de precio de los metales, dejaría pasar esta oportunidad y el Estado se convertiría en aún más paquidérmico. Sabemos que las credenciales democráticas de los señores Castillo y Cerrón son endebles: no sabemos si respetarán el Estado de Derecho, la separación de poderes y dudamos mucho de su vocación por dejar el poder en los próximos cinco años. Durante el tiempo que ha separado a la primera vuelta de esta, lo más importante ha sido ver el proceso de intención de voto y cómo los peruanos hemos ido alejándonos del voto visceral para pasar a un voto racional. Y la única opción racional en este caso es evitar que un grupo de comunistas incapaces de deslindar con Sendero Luminoso se haga del poder.