OpiniónSábado, 5 de junio de 2021
Más que una simple elección, una opción
Juan Sheput
Analista Político

No exageramos cuando decimos que este domingo se puede jugar el destino de varias generaciones. Un país como el nuestro, con un nivel de debate público deplorable, ha caído en el aislamiento, ignorando lo que ha sucedido en otros países del continente que han derivado en dictaduras luego de que llegaran al poder personajes de la izquierda radical con talante autoritario.

En efecto, países como Nicaragua, Bolivia, Venezuela tuvieron procesos democractivos que llevaron al poder a Ortega, Morales, Chavez. Desde allí, desde la jefatura del Estado, promovieron cambios constitucionales que le permitieron entornillarse en sus cargos, período tras periodo, en “democaracia” pues, a través de la manipulación que permite el poder usado de manera descarada, fabricaron no ciudadanos sino una masa clientelista que necesita del dictador de turno para sobrevivir.

Así que no seamos ingenuos. Pedro Castillo se ha ratificado en el impulso a una asamblea constituyente de llegar a la presidencia de la República. Se lo exige el modelo que han seguido aquellos que hoy hacen padecer a sus pueblos férreas dictaduras. Pasaríamos por lo mismo lo cual, además, traería una ola de incertidumbre que generaría más desempleo y quiebras empresariales así como una parálisis de la inversión privada. Ello en un contexto de padecimientos económicos y sanitarios como consecuencia de la pandemia sería una catástrofe para el país, lo que generaría una inestabilidad social y política de dimensiones incalculables.

Así que vota reflexionando y pensando en lo mejor para el futuro del país. Votar por Keiko Fujimori es una forma de voltear la página en un proceso de reconciliación que nuestra patria reclama. Keiko ha dado señales de querer ir en ese sentido. La política, desde el parlamento y desde las diversas fuerzas sociales, deben acompañar vigilantes esa intención que se debe convertir en acciones concretas: alianzas parlamentarias, gabinete de ancha base, consensos partidarios y cercanía con los sectores más necesitados. No debe ser simple retórica empezar nuestro tercer siglo de vida independiente de manera distinta. La mejor de las formas es empezar reconciliados, gobernando para todos los peruanos.

No podemos seguir en un ambiente de polarización. El país reclama reformas puntuales en materia económica, social y ambiental. Se puede y deben hacer, quirúrgicamente, en la Constitución. Pero ello pasa por un gran consenso nacional. No podemos, de ninguna manera, mantenernos divididos. El camino de la recuperación es muy complejo y requiere del concurso de todos.