EditorialMartes, 8 de junio de 2021
La defensa del voto

Ayer por la noche, la señora Keiko Fujimori invocó a la defensa de los votos, pues indicó que había una serie de irregularidades en la conducta de los personeros y autoridades de Perú Libre. Dígase que Fujimori jamás usó la palabra “fraude” y que, por otro lado, no se refirió a la conducta de los organismos electorales; se refirió más bien al legítimo derecho que los cientos de miles de actas impugnadas por los personeros de Perú Libre sean revisadas con cuidado.

A esto se sumó el pedido del líder aprista Mauricio Mulder, quien señaló, en una entrevista televisiva que lo ideal sería que el proceso de debate por la validez de cada acta impugnada se transmita en señal abierta, de forma tal que los peruanos podríamos ser testigos de cómo es que se determina el destino de cada una de las actas y los votos que contiene; ahora bien, la cosa no puede quedar en simples manifestaciones políticas. La ciudadanía debe participar.

La ciudadanía que no comulga con las ideas que la izquierda pregona ha sido en nuestro país sobremanera permisiva en los años últimos: con los cambios que poco a poco han ido tallando una Historia estribada en pos verdades y se ha dejado alimentar por una prensa muy confundida: hoy algunos diarios y canales pretenden alzar a Keiko Fujimori como una campeona de la libertad, cuando se han pasado los 5 últimos años condenándola prematuramente.

Es momento de que la sociedad se aferre con más fuerza a sus derechos y haga sentir su voz hasta que el último voto sea contado. Allí no quedará más que aceptar las reglas de la democracia y los cánones de la República en la que vivimos y convivir con los resultados, pero solo entonces. Hasta ese momento cada ciudadano tiene la obligación crítica de alzar su voz y de defender su voto en las calles. Con vigor y convicción, pero en paz y con respeto por los otros.