OpiniónMiércoles, 9 de junio de 2021
Para cualquiera

Aun sin resultados oficiales y en medio de la marginalidad de los resultados acumulados a menos del 100% de actas procesadas, queda claro que luego de una de las campañas políticas más polarizadas de las últimas décadas quien salga electo no será presidente elegido por la mayoría de peruanos. Y es que sobre cualquier diferencial a favor de quien sea nuestro próximo presidente por medio de la mayoría de votos válidos, hay un millón de peruanos que ha dicho a través de votos nulos que no quiere a ninguno de los dos finalistas que tuvimos en la segunda vuelta del último domingo.

Esta realidad debería obligar a que quien salga elegido revise sus propuestas, sus equipos de trabajo y replantee su política de gobierno buscando la unidad y la confluencia de objetivos comunes que nos junten como una nación que aun busca prosperidad luego de 200 años de independencia. Para esto necesitaremos la cooperación armónica de diferentes sectores del país.

Desde la ciudadanía, es importante dejar el confort y la pasividad y buscar informarnos de verdad de lo que hay detrás de cada oferta que se nos presenta. Evidentemente, esto sin educación ni investigación es imposible.

Desde el Estado, debe buscarse a todos sus niveles la llegada de beneficios a la población. Con un presupuesto anual de 180 mil millones de soles es el Estado quien tiene la chequera más grande del país. Por tanto es el primer llamado a invertir esos recursos donde más se necesiten. No más Panamericanos, Talaras, Gasoductos, Líneas 2, monumentos a la Maca, asesorías inútiles ni publicidad estatal inservible. Redestinemos recursos a infraestructuras al interior del Perú que contribuyan a la integración de un país geográficamente complejo. Hospitales de verdad, colegios adecuados para preparar a los peruanos del futuro y simplificación de procedimientos administrativos para poder contar con el apoyo del sector privado cuando sea necesario.

Desde el sector privado (incluyo empresas, empresarios y profesionales), debe tomarse un rol proactivo y destinar recursos a promover una influencia propositiva que busque el desarrollo de los peruanos desde think-tanks y espacios informativos de acceso libre, involucrando a colegios y universidades así como a la opinión pública en general. En un país que ha demostrado que tiene una marcada diferencia de la visión de futuro que quiere, la información que permita a nuestros compatriotas informarse de los resultados de sus decisiones electorales es fundamental si realmente queremos un futuro mejor para todos.

Desde la ciudadanía, es importante dejar el confort y la pasividad y buscar informarnos de verdad de lo que hay detrás de cada oferta que se nos presenta. Evidentemente, esto sin educación ni investigación es imposible. Por eso es fundamental que los dos primeros actores, Estado y sector privado, contribuyan en una campaña que permita tener una ciudadanía informada correctamente.

Finalmente, sea quien finalmente sea elegido presidente, debe recordar que será presidente de todos los peruanos y no solo de quienes votaron por él o ella. Es por eso que deben de dejarse de lado las posturas intransigentes que han intoxicado esta segunda vuelta desde ciertos sectores de la población y buscar la unidad y el desarrollo de nuestro país que tanto lo necesita.