OpiniónJueves, 10 de junio de 2021
Merino si me representaba
Flavia Badani. Analista Política

Sabía que esta elección no se ganaría de manera contundente.

La diferencia sería voto a voto, como terminará siendo, pero es indignante reconocer todas las artimañas que viene usando el partido del lápiz para asegurar su triunfo. Temen que se les queme el pan en la puerta del horno. No se atreven a permitirse el riesgo de perder por poco, y manipulan la voluntad popular confiados en que esa mitad de la población que los favoreció en las urnas, saldrá a protestar con la violencia que los caracteriza y que los dirigentes se han encargado de azuzar.

Estas elecciones son fallidas y fraudulentas desde la primera vuelta.

El Lagarto fue tejiendo sus redes con anticipación. La pandemia le vino como anillo al dedo para crear caos y poner sus fichas donde aseguraba no sólo su impunidad sino una posible presidencia del Congreso.

La mayor responsabilidad recae irreductible sobre un Estado ineficiente, incapaz de gestión alguna, y corrupto (los gobiernos regionales millonarios son prueba contundente) que no ha abordado las carencias de las mayorías.

Todo ha sido tan digitado que provoca náuseas. No perdió detalle el cínico Vizcarra, no dejó nudo sin atar. Omnipotente, parece creer que tendrá la capacidad de detener nuestro suicidio colectivo cuando él así lo decida. Me temo que no será así. A él, a Francke, a Mendoza y a todos los que convenientemente o por odio, se aúparon a ese coche bomba del lápiz, los fumigarán antes de lo que imaginan. Son bien ilusos si piensan que lograrán detener el apetito por el poder absoluto de Cerrón y compañía.

La negativa a comprar las pruebas moleculares, la mentira persistente sobre las vacunas aseguradas antes de diciembre que nos ofrecía mirándonos a los ojos todos los mediodías, las irregularidades permitidas en el ingreso de tantos extranjeros sometidos al Foro de Sao Paulo, los supuestos médicos cubanos, los miles de bolivianos y venezolanos que han venido a visitar el Perú los últimos meses (y entrenar a las huestes en los fraudes que perpetran en sus países de manera regular), el copamiento de deudores de favores a Vizcarra en todos los estamentos del Estado, la marcha ciega y confundida de noviembre con los mártires sembrados al servicio de la causa, el nombramiento concertado de un socialista amable a la presidencia de transición, feliz de culminar su trayectoria pública y académica trasmitiendo el mando en el bicentenario, tan afín él a los souvenirs que solicitó una firma de los secuestradores de la Embajada de Japón, qué orgullo la cereza del pastel de poner la banda a quien lo suceda en el aniversario 200 de la república en proceso que hemos sido todo este tiempo, y lamentablemente dejaremos de ser si el comunismo se impone. El sr. Sagasti rara vez se hace presente. El pacto debe haber sido hacer la vista gorda, mirar hacia otro lado.

Todo ha ido sentando las bases para una pradera altamente inflamable. Hasta cuatro cargamentos de armas militares interceptados, mínima cobertura de prensa y después archivado el tema y no sabemos más. Cuestionamientos a todas las candidaturas por adefesios variados, y nada a PC que iba a galope y con sombrero arrasando bajo el radar y ciertamente tenía más de un bien sin declarar. Las irregularidades en las actas de la primera vuelta que ya López Aliaga había identificado, la súbita, estrepitosa e inexplicablemente abrupta caída de Lescano y de Forzay en las preferencias electorales, todo lleva a pensar que fue propiciado con el propósito de colocar a Keiko, la eterna perdedora del balotaje, en la segunda vuelta contra Castillo. Su antivoto les aseguraba el triunfo. No imaginaron que la amenaza a nuestras libertades y democracia, el horror a la venezolización de nuestro país, despertaría a muchos del obcecado antivoto y los movería a defender lo conseguido con tanto esfuerzo por tantos años. Se les puso difícil y han recurrido al fraude descarado.

Todo indica que fraude hubo desde la primera vuelta y estas elecciones deberían anularse totalmente. Son una estafa de cabo a rabo. Supongo que para eso estamos tarde y no habrá manera de exigirlo. Menos a un Sagasti tibio que sólo espera su foto de la trasmisión de mando para enmarcarla en su biblioteca y sumar un protagonismo memorable para relatar a los suyos.

Terrible la sensación de no contar con institución alguna que proteja al elector. Todo está embarrado. ¡Qué impotencia! El fraude en el sur se esperaba, no sólo porque es territorio mayoritariamente de PL y no había personeros de FP dispuestos a inmolarse en un terreno tan hostil, sino también porque no había confianza en la protección de un Estado siempre ausente en caso de agresiones, pero si ha sorprendido lo burdo de la mecánica, lo escandaloso de atreverse a consignar mesas con 0 votos al contendiente, con 0 ausentismo, de torcer la voluntad popular que era del orden de 75-25 a favor de PC y adjudicarse un voto favorable de 95-5. Eso es altamente improbable. Además tenemos miembros de mesa emparentados con el candidato, suplantación de presidentes de mesa y falsificación de firmas en el cierre de las actas. Muertos y niños que votan y/o son miembros de mesa y un mismo sujeto presidiendo hasta 10 mesas. Eso es ya demasiado.

El fraude en Lima, bastión de Keiko, es obstruccionista (impugnaciones y observaciones no sustentables) y desvergonzado. Demasiado evidente. Imposible que no subleve. PL ha presentado la mayor cantidad de conductas y actitudes antidemocráticas y hecho la mas visible demostración de voluntad de crear zozobra. Seguramente habrá casos contados del otro lado también, pero no es la norma.

Mención aparte merecen el ausentismo indolente (que podría haber restado unos 200mil votos a la causa de la libertad y democracia) y el egocentrismo de los candidatos de la derecha peruana, incapaces de deponer sus intereses personales y unirse, la poca resistencia de los defensores de la democracia para seguir luchando sin tregua y la actitud pasiva, silenciosa, aquiescente y acomodaticia del empresariado nacional, de los consultores y los potenciales asesores que ya saborean una nueva fuente de ingresos y esperan listos para brindar sus servicios a los empresarios cuando lleguen los aprietos. Eligen una respuesta adaptativa y cómoda que quizá es lo mas inteligente, pero que a mi personalmente me perturba, aunque ese es otro tema.

Fraude innegable. Burdo. Evidente.

Desearía admitir una derrota -o triunfo- legítimos.

Si PL ha ganado en buena lid y sin trampas, quiero aceptar la derrota de mi opción sin pensar que fue a zancadillas y malas artes y cobijado por los oscuros objetivos de un traidor de sangre fría.

Que gane aquel a quien la voluntad del electorado otorgue mayoría, sin torcer la voluntad de un solo voto.

La izquierda me produce escalofríos por su modus operandi, la violencia y los desmanes que son su estilo. ¿O se han visto vándalos en el otro bando?

Me da pena el Perú. Con todo este tinglado que ha montado PL para hacerse del poder, queda claro que harán mucho más y mucho peor desde el poder para quedarse en él.

Triste destino nos espera. Años muy oscuros y sin visos de volver a convocar a elecciones realmente democráticas.