OpiniónDomingo, 18 de julio de 2021
Brigadas de matones
Fernando Rospigliosi
Analista Político

La periodista cubana Yoani Sánchez explicó en un podcast presentado en su cuenta de twitter (@yoanisanchez, 16/7/21) lo que son las “brigadas de respuesta rápida” montadas por la dictadura comunista para reprimir al pueblo.

Según Yoani son “una tropa parapolicial, [que consiste en] utilizar al pueblo, a la gente, los trabajadores y los estudiantes para enfrentar al propio pueblo, en la práctica son matones armados de palos, barras de metal, piedras que son organizados, trasladados y azuzados por el oficialismo para que enfrenten a sus propios vecinos, a sus propios colegas de aula, a las personas que ni siquiera conocen, porque están protestando”.

Durante los años 90, durante la crisis económica que se produjo cuando se disolvió la Unión Soviética y dejó de financiar y sostener a Cuba, temerosos que sucediera un estallido social como realmente ocurrió, Fidel Castro creó las brigadas de respuesta rápida “porque quería evitar las imágenes de los uniformados golpeando, las imágenes de los policías disparando a la multitud, las imágenes de las fuerzas del orden yendo encima, reprimiendo, machucando literalmente a personas pacíficas que estaban protestando”.

Fue una idea maquiavélica, -dice Yoani Sánchez- como la mayoría de las ideas de Fidel Castro, que puso en práctica desde 1994 durante la explosión social de ese año.

Ahora, dice Yoani, “están activando las brigadas de respuesta rápida en los centros de trabajo, las universidades, las consecuencias de no aceptar, las represalias, pueden ser grandes, pueden perder su carrera universitaria, no graduarse, perder el trabajo.”

Estas bandas de matones, de delincuentes que cuentan con la complicidad y protección de las fuerzas del orden fueron exportadas también a la Venezuela chavista por los agentes cubanos, expertos en represión.

Y ahora ya llegaron al Perú. Lo ocurrido hace pocos días con Richard Muro y sus esposa, dos ciudadanos que se manifestaban pacíficamente en el centro de Lima y fueron agredidos con toda impunidad por una turba de matones de Perú Libre, a vista y paciencia de la Policía, maniatada por órdenes del gobierno morado, es un adelanto de lo que podría suceder pronto.

Muro y su esposa no agredieron ni insultaron a nadie, querían tomar un taxi para regresar a su casa y precisamente se pararon junto a un patrullero de la PNP que creían que los protegería y disuadiría a la turba de matones que recorría amenazadora las calles. Cuando los delincuentes descubrieron que Muro estaba con la camiseta del Perú que usan los demócratas para marchar y protestar contra el fraude, lo agredieron despiadadamente. Estando indefenso en el suelo, sangrando, lo siguieron golpeado salvajemente. Los policías observaban, impasibles.

En el hospital a Muro lo tuvieron toda la noche en una silla de ruedas y al día siguiente lo enviaron a su casa. Gracias a la denuncia de Beto Ortiz en Willax, un empresario anónimo está pagando ahora los exámenes médicos y la curación de Richard Muro en una clínica privada.

El Gobierno de Francisco Sagasti no ha dicho una palabra, toda la prensa de la coalición vizcarrista ha silenciado la agresión y, en cambio, se han escandalizado porque algunos ciudadanos zamaquearon el vehículo de un ministro.

Las señales de lo que ocurrirá en el Perú son claras. Estamos advertidos.