OpiniónDomingo, 18 de julio de 2021
Los partidos políticos con idearios claros fortalecen la democracia. Metodología para la construcción de un ideario partidario

Estamos a diez días (hoy es 18) del bicentenario, a poquísimos de días de la proclamación como presidente de la república de un candidato que, difícilmente, reúne las condiciones de experiencia personal, técnica o académica para liderar al país fuera del desastre económico en el que nos ha sumergido la corrupción e inoperancia del gobierno de Vizcarra y la pandemia.

Muchos nos preguntamos, ¿cómo hemos llegado aquí? ¿Quién es el responsable? Las respuestas son múltiples, los causantes somos muchos y no hay una sola solución ni un interruptor oculto con algún on/off que nos ayude.

Una línea imprescindible de acción, que merece varios análisis y debates extensos y profundos es el imprescindible fortalecimiento de los partidos políticos y ello debe ocurrir en varios frentes.

Consideramos vital desligar al partido político de las personas que son sus líderes o fundadores. Los partidos deberían ser instituciones constituidas sobre la base de principios o ideas centrales, sobre la base de un ideario que guíe los futuros planes de gobierno, la captación de candidatos para cada elección y las acciones que lleven adelante en caso se vean favorecidos en cualquiera de las elecciones generales, regionales o locales.

El método para hacer un ideario de partido político tiene su inicio en las personas que fundan el partido y que consideran que, con determinados ideales políticos, el país logrará el ansiado desarrollo. Estas personas expresan principios centrales consensuados entre ellos y, con una redacción muy clara, se expresan en algún documento.

Notemos que sin ese conjunto de principios base cualquier empresa para elaborar un ideario tornará en difusa e ineficiente.

El segundo paso debe ser mas participativo y salir del gabinete, el partido político requiere de una apreciación del Perú, integral, pasado, presente y futuro. Yerros, lecciones aprendidas y oportunidades. Para ello se deben escuchar varias voces, apreciaciones y puntos de vista diversos. Esta observación al Perú es general, aunque puede darse sobre algunos puntos que se consideren centrales (que se derivan de los principios).

Sobre la base de tal observación se plantean las ideas de solución, recuérdese que estamos trabajando un ideario y no un plan de gobierno, por lo tanto, tales ideas deben ser generales, establecer líneas de política mayores, las mismas que serán útiles para elaborar los planes de gobierno que se hacen necesarios ante cada proceso electoral.

En este punto, toca volver a convocar la participación de propios y extraños, nuestro punto de vista es que un ideario político, si bien es cierto representa a un partido político y a una línea de pensamiento, no es menos cierto que será objeto de examen y debate constante, en consecuencia, debe ser de lectura amable para el partidario y además sustentable ante aquellos que piensan distinto.

Evidentemente, la inteligencia obliga a que de tales debates se extraigan mejores ideas o algunos ajustes a los planteamientos originales.

Es en este punto que retornamos al origen para hacer una evaluación si luego de los debates los principios centrales se han respetado, afectado o fortalecido. Ese trabajo es interno y de gabinete.

Ocurridos los ciclos anteriores tendremos ideario, comprensible, convocante y sólido; con este documento podemos convocar o rechazar alianzas, apoyar esfuerzos o discutir opciones que consideremos negativas para el país.

Un ideario es fundamental a toda organización política, es fundamental al desarrollo de la política del país y evitará que, en lo sucesivo, nos estemos cuestionando sobre “el mal menor” en las votaciones o sobre qué políticas adoptará tal o cual candidato, guiará a los congresistas elegidos en sus propuestas evitando varios de los dislates que se han propuesto en los últimos meses fortaleciendo nuestra complicada democracia.