OpiniónMiércoles, 21 de julio de 2021
La luz

Una recurrencia curiosa alrededor de los hábitos del recientemente nombrado presidente profesor Castillo es su asistencia a la clínica La Luz. Esta clínica, además de ser privada, es propiedad de un paisano suyo. ¿Una breve revisión de eventos alrededor de estos ingresos nos indican algo que podamos inferir? Veamos.

Antes del primer debate con la señora Keiko Fujimori -cuyo lugar donde se llevó a cabo él mismo propuso- se dio un primer ingreso a esta clínica particular. A muchos no nos sorprendió. Yo había anticipado alguna posible “intoxicación” anterior al encuentro en Chota muy al estilo de un debate frustrado entre Fujimori y Vargas Llosa en la segunda vuelta de 1990. Sin embargo, en el caso del profesor, este si superó “el impase” de salud y asistió a Chota.

Recordemos que luego el profe retó a la señora Fujimori a un segundo encuentro en el penal de Santa Mónica y en probablemente el único caso de la historia universal, el profesor perdió el debate por walkover. Esto a pesar de haber coincidido con ella en Lima ese día y haber estado a unos 20 minutos de distancia en auto del lugar que él mismo propuso.

Finalmente, para el segundo y último debate organizado por el JNE se observó a un profesor Castillo un tanto reducido de revoluciones y con bastante sed. Tan reducido de revoluciones que no llegaba al final del uso de sus tiempos en sus intervenciones...

Esta semana, luego del nombramiento como presidente por parte del JNE y en medio de la ausencia de un equipo que defina por donde se dará la partida de su gestión, nuevamente el profesor Castillo ha sido ingresado a la clínica La Luz. ¿Qué de milagrosa tiene la ahora popular clínica “La Luz” que la hace tan visitada por el señor Castillo en cada situación de estrés en la carrera política reciente de nuestro flamante presidente? El tiempo nos irá contando a que se debe esta correlación de eventos.