OpiniónJueves, 22 de julio de 2021
Un gran reto por delante
Diana Seminario
Periodista

Pedro Castillo es el nuevo presidente electo del Perú por decisión del Jurado Nacional de Elecciones, que prefirió centrarse en formalismos y burocracia antes que atender los reclamos de fondo. Los resultados están dados y aunque estemos convencidos que las irregularidades del proceso electoral se dieron aun antes de la segunda vuelta, no aceptar la resolución del JNE sería entrar en una etapa de anarquía que nadie desea para el Perú.

Ante los hechos consumados, toca defender la democracia y la libertad. Los verdaderos demócratas hacen uso de ella para salvaguardarla, mientras que los tiranos solo la toman como instrumento para destruirla por dentro. A seis días de que Castillo Terrones asuma la Presidencia de la República, el panorama sobre el futuro que le espera al país con un gobierno de Perú Libre es preocupante.

Resulta evidente que el sentenciado por corrupción Vladimir Cerrón sigue siendo la palabra final en los conciliábulos de Perú Libre y que el excongresista Roger Nájar es su carta para la Presidencia del Consejo de Ministros. Eso, mientras el ex gobernador intenta ganar tiempo para que le sea revocada su sentencia firme por corrupción. Ahora acude al Tribunal Constitucional para dejarla sin efecto y así tener allanado el camino para ocupar un cargo en el próximo gobierno.

Se requiere una oposición responsable, pero sobre todo unida. Aquí no está en juego un apellido ni un partido político; nos estamos jugando la patria.

Con Nájar en la PCM está “asegurado el cumplimiento del ideario de Perú Libre”, dicen los más fieles seguidores del lápiz, y así será. Para quienes nunca quisieron ver lo evidente, vale recordarles que es precisamente el ideario de Cerrón un plan estatista donde la propiedad privada, la libertad y la democracia corren serio peligro. A esto hay que sumarle la insistencia en la convocatoria a la Asamblea Constituyente, que además de no ser un tema prioritario en este momento, configuraría un grave retroceso y un verdadero golpe de estado.

Ante este panorama, estamos en manos del Congreso y de un grupo enorme de ciudadanos que ha decidido que la libertad y la democracia se defienden. La mayoría silenciosa ha despertado y nadie la va a callar. El Parlamento tendrá en este periodo un papel crucial para dar la batalla ante los embates autoritarios, es por eso que se requiere una oposición responsable, pero sobre todo unida. Aquí no está en juego un apellido ni un partido político; nos estamos jugando la patria.

A la labor responsable y fiscalizadora del Congreso, hay que sumar a otro protagonista: la prensa. Es un periodismo responsable e independiente el que deberá dar la batalla de las ideas y de la libertad. Ante la contaminación ideológica de las instituciones llamadas a salvaguardar el estado de derecho, una prensa dedicada a buscar la verdad, será un refugio para los demócratas.

Son inaceptables los ataques a los periodistas que ejercen su función de informar y opinar, por eso es condenable la amenaza a Willax Televisión y sus periodistas Milagros Leiva, Beto Ortiz y Phillip Butters. Desde el 28 de julio tendremos, como peruanos, un gran reto por delante y es momento de asumirlo.