EditorialDomingo, 22 de agosto de 2021
La abstención como salida

En medio de un desprestigio evidente del Ejecutivo según diversas encuestas, donde el 62% considera que está implicado en el caso “Los Dinámicos del Centro”, 57% cree que le hace más caso a Vladimir Cerrón que al propio presidente, y este último inicia con la aprobación más baja (38%) en los últimos 20 años; la ceremonia de investidura o voto de confianza se aproxima en el tiempo de manera implacable, con sólo 4 días restantes para que se defina si el Congreso aprueba al trágicamente célebre “gabinete del terror”. Este hito podría tener una salida, tal vez poco esperada por muchos, en donde no se impondría ni el Ejecutivo ni el Legislativo, que es la falta de votos tanto para aprobar la confianza como para denegarla a través de un alto número de abstenciones.

Esto sería producto de la insistencia de Pedro Castillo en una política de gobierno alineada a Cerrón, algo que -a pesar de que muchos, incluyendo este Diario, insistieron en que ocurriría- no fue la promesa de campaña con la que Perú Libre venció en la segunda vuelta. De este punto se desprende la destrucción acelerada del capital político de Castillo, al sobreestimar el afán radical de sus votantes, cuando muchos lo apoyaron más por oposición a Keiko que por suscripción total a su “Plan al Bicentenario sin corrupción” -versión edulcorada, aunque aún radical, del “Ideario” marxista-leninista de Cerrón-. Es evidente que el profesor no llegó a Palacio por una suscripción plena a sus ideas, sino principalmente por la aversión frente a una candidata; si es que esto no fuese así, en primera vuelta habría triunfado la izquierda y hoy tendrían mayoría en el Legislativo. Y no es así.

Por lo tanto, Castillo está insistiendo en una ruta política que no tiene correlato ni con el mandato popular en las urnas, ni con la opinión actual de la ciudadanía a través de las encuestas, ni con la representación parlamentaria del pueblo en la conformación actual del Congreso. Es esto lo que mantiene hoy al país en la plena incertidumbre, con las acciones bursátiles en caída, los precios subiendo, el sol deteriorando su valor y la expectativa de la ciudadanía a que ceda en algún punto. El Congreso por ello, con la plena legitimidad que le otorga la democracia representativa que aún conserva nuestra República, podría el jueves 26 de agosto ni negar la confianza ni otorgarla; y exigir con ello que sólo otorgarán sus votos en caso Castillo rectifique su gabinete. Con esto se podría iniciar un gobierno con verdadera legitimidad y no sólo aquella autoproclamada por los radicales de Perú Libre.

En caso el Congreso niegue la confianza, pierde mucho más de lo que gana, al ponerse contra la pared frente a la posibilidad futura del cierre constitucional del Legislativo. No obstante, aprobar el gabinete actual, encabezado por el propio Bellido, quien podría ser un peligroso criminal, según todos los indicios, sería igualmente irresponsable. La abstención parece ser la salida legítima ante la necedad de Castillo de insistir en políticas de gobierno que no quiere la mayoría del Perú.