OpiniónMartes, 24 de agosto de 2021
¿Qué Hacer?: Perú Libre, el comunismo y la mentira

Muchos han caído en el juego de Perú Libre, mirándolos como un partido “normal”, pensando que se puede esperar a que cometan errores y oponiéndose a temas que no son los centrales en su agenda. Peor aún, vemos en ciertos actos aparentes retrocesos (“victorias”), que no son tales y que hacen que las fuerzas democráticas se duerman. Eso es realmente “pisar el palito”, ahora que está tan de moda llamar así a la negativa de confianza que –en realidad- debería hacer el Congreso.

A veces nos olvidamos qué es Perú Libre. Perú Libre es un partido comunista que se proyecta desde Sendero Luminoso. Aceptando eso, debemos derivar lógicamente algunas consecuencias (que no puede ser olvidadas en cualquier análisis, bajo el riesgo de anular su validez), con la ayuda del mismo Lenin y su “¿Qué hacer?”:


- Ellos buscan instaurar una dictadura comunista. Ese es su único objetivo. No pretenden gobernar el país en el sentido “occidental” del término. Su carácter “revolucionario” los llama a buscar destruir la sociedad, que ellos encuentran opresora y radicalmente contraria a sus intereses. Es decir, Perú Libre no tiene ningún interés en actuar bajo las reglas actuales, es decir, bajo las reglas de una democracia liberal/estado de derecho. En relación a esto, el comunismo busca exacerbar las contradicciones en todos los ámbitos de la sociedad, por eso son tradicionalmente socios (“compañeros de viaje”) de los liberales progresistas.

- El comunismo es internacional en esencia, precisamente porque no reconoce al estado como un ente válido. Las clases se proyectan más allá de las fronteras de cada país. Esto hace que el comunismo crezca en poder, no solo por los recursos que pueden destinar a sus revoluciones, sino porque aprenden de las experiencias exitosas en otros países. No es de extrañar, entonces, que la amenaza comunista sea relacionada muchas veces con organismos o movimientos regionales o globales.

- Todo lo que hacen tiene “intencionalidad política”, pues es parte de un programa. Dentro de ese programa, la mentira tiene un rol fundamental como herramienta política. Se niega, incluso, la existencia del comunismo o de estados comunistas.

Luego de interiorizado lo anterior, podremos entender que todo en Perú Libre es mentira. Su nombre es mentira (representan lo contrario que la libertad); su ideología es mentira (dicen no ser comunistas -incluso que el comunismo no existe-, aunque también lo afirman); su participación en elecciones fue fraudulenta (incluso desde la inscripción de Sendero Luminoso con otro nombre); su juego de “policía bueno”/”policía malo” entre Castillo y Cerrón fue una actuación (el “deslinde” fue una posibilidad ridícula y negada, desde siempre); su juramento de la Proclama Ciudadana fue falso (han violado los doce juramentos en dos semanas); casi todos sus anuncios son falsos (desmentidos por ellos mismos, en la mayoría de casos); y, muestran una incapacidad que realmente no tienen (simplemente no tienen interés en dirigir una democracia liberal, sino instaurar una dictadura comunista).

En este momento, su aparente “moderación” (nombramiento de Maurtua o mantener a Velarde en el BCR), discusiones internas y hasta un posible alejamiento de Cerrón (incluso si lo meten preso), serán todas falsas también. Pero existen tres mentiras más importantes que se le han pasado incluso al mejor cazador:

La primera mentira consiste en creer que los caviares pretenden capturar a Cerrón y que habría una lucha interna entre los caviares (izquierda moderada) y los senderistas/chavistas (izquierda radical) en el seno del gobierno/partido. Esto es falso. Los caviares siempre han sido aliados de la izquierda radical. No querían que gane Castillo porque les sea más fácil controlarlo (“menos peligroso”, en sus palabras), sino porque son aliados con un objetivo común. No por nada los caviares han socavado a las FF.AA. y Policía por años y –simultáneamente- suavizado las condiciones para los terroristas, relativizando sus actuaciones. El mismo Lenin dijo que los “liberales” (progresistas) serían aliados de la revolución, así sea como “idiotas útiles”. De hecho, en esto consiste el mayor aporte de Lenin a la teoría revolucionaria, entender que ésta debería salir del ámbito de los obreros y desplegarse en toda la sociedad con ayuda de los liberales (progresistas). Un precursor del “marxismo cultural”, pero que va más allá de eso, ya que se refiere a cualquier forma de socavar la sociedad por medio de acción política organizada (denuncias públicas o activismo, principalmente). En conclusión, mal haríamos en esperar una “captura” caviar de Perú Libre. Los caviares están en el coche por convicción y cualquier señal de lo contrario no será más que un distractor.

La segunda mentira es que para Perú Libre el cambio de constitución es una prioridad. Cuando Perú Libre habla de “constitución” debemos entenderlo en un sentido más amplio (teóricamente correcto, además): ellos buscan destruir las instituciones y tener poder absoluto, copando el estado, las Fuerzas Armadas., la Policía, las regiones, obteniendo dinero ilícito, convirtiéndonos en un narco-estado, rompiendo nuestras relaciones internacionales con democracias liberales (especialmente USA), etc. Eso es “refundar” (destruir) el estado. ¿Es necesario cambiar la Constitución del 93 (C93) para eso? No. Por eso, no es una prioridad para ellos. ¿Por qué hablan tanto del tema? Es otro distractor. Mientras gastamos mucha de nuestra fuerza defendiendo el texto (formal) de la C93, ellos avanzan en cambiar la verdadera constitución del país (la idea misma de una democracia liberal/estado de derecho). De hecho, ya hicieron el primer cambio fundamental: se permite a un grupo comunista/terrorista gobernarnos. La discusión sobre una asamblea constituyente es un distractor.

La tercera mentira es que es una prioridad para Perú Libre cerrar el Congreso. No lo será en la medida en que el Congreso no se le oponga “realmente”. Si el Congreso pretende “conversar” con Perú Libre, éste podrá avanzar su agenda (instaurar una dictadura comunista). Si fuese una prioridad para Perú Libre cerrar el Congreso (o cambiar la Constitución), lo podrían hacer fácilmente, pidiendo cuestiones de confianza sucesivas sobre un gabinete, la convocatoria a una asamblea constituyente, un proyecto de nueva constitución, etc. Como ya vimos, en este punto, a Perú Libre le conviene mantener la apariencia de actuar dentro de los márgenes de una democracia. La tensión actual con el Congreso, nuevamente, es un distractor.

Perú Libre avanza a pasos agigantados hacia la dictadura comunista, en gran medida gracias al apoyo “logístico” y la experiencia ganada en las últimas décadas en la región. Esto también fue previsto por Lenin. Estamos ante una especie de “curso intensivo” de comunismo. En este escenario, es fatal que el Congreso (y la derecha liberal) no sepan qué hacer.

¿Qué implica todo lo dicho en términos de la mejor estrategia? Ya he dicho en otros lugares que se requiere una acción decidida y rápida frente a Perú Libre/Sendero Luminoso. Esto implica negar la confianza al gabinete y de esa forma interiorizar el riesgo que representa Perú Libre para el país, obligándolos a actuar en un escenario inesperado para ellos (quizá revelando -más claramente aún- su verdadera naturaleza autoritaria). Lo contrario, implica jugar bajo reglas que no tienen nada que ver con lo que pretende Perú Libre, pretendiendo que salvar al Congreso o la C93 son fines relevantes en esta lucha; o, peor aún, no hacer nada esperando que los caviares logren “moderar” a Castillo. Entender al enemigo y sus verdaderos objetivos debería ser una pieza fundamental en cualquier discusión sobre “¿Qué Hacer?”.