EditorialLunes, 30 de agosto de 2021
Prolongación de lo inevitable

A pesar de los serios cuestionamientos y a la persistencia de no absolver ninguno de ellos, el viernes pasado se le dio la confianza al gabinete Bellido en el Congreso, y poco parece haber cambiado en el escenario político. El caso del ministro Íber Maraví se vuelve cada día más escandaloso, ahora que se conoció -a través de la unidad de investigación de El Comercio- diversos vínculos y testimonios que lo involucraron con personajes como su suegro Hildebrando Pérez Huarancca, autor de la masacre de Lucanamarca. Las sombras del terrorismo seguirán subsumiendo todo lo que haga el actual Ejecutivo, porque está claro ya que es abundante la evidencia de que Perú Libre habría sido una plataforma política donde el crimen organizado, el lavado de activos y los terroristas -o familiares que comparten la ideología- se han reciclado para tomar el poder.

Salvo el poder todo es ilusión, decía Vladimir Ilyich Lenin; ¿qué poder ha ganado el Congreso otorgando la confianza a este gabinete indecente? Un gabinete que se permite, no sólo continuar con Maraví en la cartera de Trabajo, sino que además se da el lujo de no responder a los innumerables cuestionamientos. Sin embargo, lo que mejor muestra por qué es que la confianza habría sido inútil para la gobernabilidad o el consenso, son las declaraciones de Guido Bellido desde el Cusco, señalando que, frente a las interpelaciones “uno a uno” planteadas por la oposición, ellos responderán pidiendo cuestión de confianza las veces que sean necesarias. Esto en sencillo quiere decir que Pedro Castillo, a través del ministro Bellido, le está diciendo al Congreso: o aceptas que 44 mil votos nos permiten gobernar el país con el 100% de nuestro programa marxista-leninista, o haremos cuestión de confianza para proteger a todos nuestros ministros cuestionados; así sean terroristas, delincuentes o incapaces.

Básicamente lo que está pidiendo Castillo -a través de Bellido- es que o le permiten gobernar como una autarquía o hará todo para cerrar el Congreso. El Legislativo ya está presentando un proyecto de ley para la reforma constitucional del mecanismo de Cuestión de Confianza, de modo que esta sólo se pueda realizar en temas relativos a las facultades del Poder Ejecutivo, porque es claro que, de otra manera, el Congreso se ve totalmente sometido al Presidente. No deja de ser indignante recordar hoy que esta misma reforma, la cual tendrá que hacerse contra el tiempo -y con un Ejecutivo vinculado a presuntos líderes de organizaciones criminales-, se intentó en el congreso anterior con el congresista Valdez, quien afirmó ser amedrentado por Francisco Sagasti si continuaba con ella. Valdez habría sido amenazado con “marchas peores que las de noviembre” lo que se tradujo finalmente en que la iniciativa no alcanzara los votos -81 de 87 requeridos- para ser aprobada.

Hoy Castillo podría presentar una cuestión de confianza para evitar la reforma de la Cuestión de Confianza, y con ello neutralizar cualquier decisión que el Legislativo tome. Vizcarra ha dejado las bases institucionales resquebrajadas y un presidente que no esté dispuesto a ceder es la receta perfecta para un desastre. La negación de la confianza tarde o temprano se dará si es que el Congreso quiere ser un contrapeso al poder y no ser una prótesis legislativa del gobierno de turno.