EditorialJueves, 2 de septiembre de 2021
Castillo insulta a los peruanos

Estamos aquí, hoy 2 de septiembre del 2021, con un presidente como Pedro Castillo, vinculado a diversas mafias -a través de sus ministros y de la plataforma política que lo llevó al poder-, porque un grupo de personas avalaron su candidatura. Esta izquierda supuestamente de salón y educada, que daba lecciones de democracia a la derecha, siempre tan “achorada” y “bruta”. Pero resulta que cuando la izquierda es bruta y achorada -como el premier, por ejemplo-, ahí miran para un costado, o responden con tibieza en las redes cuando fue el pueblo el que confió en ustedes en que esta sería la mejor opción. Existen honrosas excepciones, sin embargo, el daño está hecho, ¿de qué sirve que hoy acepten su error? ¿No era previsible acaso que la candidatura de Perú Libre escondía a una red de mafias? Muchos lo dijeron, no ustedes.

La calificación de riesgo del Perú ya empezó a bajar, el tipo de cambio sube y con ello se alcanzó el mes pasado la inflación más alta en los últimos 12 años. Tenemos a un ministro que no fue condenado por terrorismo en los 80s aún no sabemos muy bien cómo, y que Castillo está manteniendo en el poder a pesar de que la opinión pública ha conocido ya muchos registros de sus actividades subversivas. Alguna especulación posible a partir de aquí es que el presidente esté en una pugna con Cerrón por mantener a sus ministros; algo como “si tú impones a Bellido, yo mantengo a Maraví”. Para comprender esto hará falta tiempo, ya que la mafia que nos gobierna es nueva. Se supone que estos grandes demócratas de la izquierda querían evitar que la “mafia fujimorista” alcance el poder porque iba a ser terrible para todos. Hoy ciertamente eso parece una broma de mal gusto, pero aquí estamos para recordarles sus endoses.

La necesidad de un proceso de interpelación a Maraví, en un escenario democrático regular, debería de ser en sí misma un insulto para el país. Un insulto directo del presidente del Perú a todos nosotros. ¿Qué se necesidad hay de explicar que una persona con antecedentes y vínculos con Sendero Luminoso no puede ser ministro? ¿Podría acaso un simpatizante -ni siquiera un presunto delincuente, sólo simpatizante- de Adolf Hitler ser ministro en Alemania? Es imposible.

Este escenario lo está induciendo Pedro Castillo con un motivo y habrá que entender bien cuál es para enfrentarlo. Tal vez quiere alargar el proceso para victimizar a su gobierno y luego hacer una cuestión de confianza; o tal vez sólo quiere darle una pantalla a Maraví con alguna especie de sentido reivindicativo. Lo cierto es que la tesis de que Pedro Castillo no está vinculado a Sendero Luminoso debería de ser fuertemente puesta en duda a estas alturas, porque nadie pone las manos al fuego por un senderista si es que no piensa como ellos, o como mínimo algo les debe.