OpiniónViernes, 3 de septiembre de 2021
Lo que el rechocolateo ministerial nos comunica
Hans Rothgiesser
Economista y periodista

Es realmente sorprendente cómo el actual gobierno está cumpliendo con todo lo anunciado desde su primer plan de gobierno. Apostó a que los distintos grupos de electores asumirían todos ellos que son especiales y que los engañados serían otros. Por ejemplo, los que creían en que este gobierno seguiría aplicando lo que funciona bien, para hacer reformas al modelo para que beneficie a más peruanos. Este discurso por supuesto que era incompatible con los anuncios más radicales que daba apenas daba la vuelta a una esquina. La intención que han manifestado que cerrar el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), para repartir sus funciones entre el Ministerio de la Producción (Produce) y el Ministerio de la Cultura (Cultura) no es más que una raya más al tigre.

Desde el comienzo Castillo y su gente anunció que buscarían que el Perú abandone este modelo de desarrollo económico y social basado en la integración comercial al mundo, en el cual producimos bienes y servicios que son vendidos en otros países en donde están dispuestos a pagar mucho más por el mismo producto. Un modelo que nos ha permitido crecer el PBI per cápita de US$ 1,488 en 1993 a US$ 6,084 en 2020. Es decir, poco más que se cuadruplicó lo que cada peruano produce. La pobreza cayó y la desigualdad se redujo, aunque esto nunca lo van a aceptar. Ahora bien, si la alternativa fuese exitosa, podríamos hablar. Sin embargo, no lo es. En el 2020, Bolivia tuvo un déficit fiscal. Es decir, con todo lo que hablan de soberanía y de independencia de poderes extranjeros. ellos dependen más del extranjero que nosotros. El año pasado ellos importaron US$2,643 millones más de lo que exportaron. Nosotros, en cambio, exportamos US$2,489 millones más de lo que importamos. ¿Por qué, entonces, deberíamos imitarlos a ellos? No tiene sentido económico. Es claramente una decisión política.

Cerrar el Mincetur es además poco práctico. Junto con Produce, tiene una relativa buena gestión. En el 2020 ambos tuvieron un avance en la ejecución de su presupuesto por encima del 90 %. Cultura, en cambio, poco más de 70 %. Es decir, si hubiese que cerrar un ministerio, debería ser Cultura, no Mincetur. Además, Cultura es el ministerio que menos sentido tiene. Es la unión de dos grandes temas que poco tienen que ver entre sí: la promoción de la cultura y la gestión de la interculturalidad. Desde su creación podríamos mencionar dos o tres ministros que dominaban ambos temas. El resto era versado en uno, pero totalmente ignorante en el otro. A ese Frankenstein se le va a pegar un tercer tema inconexo: turismo.

Como para dejar en claro que ésta es una decisión política altamente sospechosa, hay que notar que Perú Libre tiene el firme propósito de dividir el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, pero no ha dicho nada de dividir la Comisión de Comercio Exterior y Turismo en el Congreso. Es decir, si hay razones técnicas de fondo para dividir el ministerio, ¿no se aplicarían éstas con igual validez a dividir la comisión del congreso que vela por los mismos temas? No, por supuesto que no. Y la razón para esta negativa por supuesto; lo que no tiene nada que ver con el hecho de que esta comisión está siendo presidida por un congresista de precisamente Perú Libre, Germán Tacuri. Dicho sea de paso, este señor es un docente miembro de Conare con cero experiencia en el sector.

En algunos campos este gobierno parece no tener el menor interés por hacer las cosas bien y eso explicaría el perfil de ministros que ha buscado. En otros campos parece estar explícitamente buscando destruirlo todo para proponer algo completamente diferente luego. Es difícil definir cuál de estas dos opciones se aplica a su decisión de liquidar el Mincetur. No obstante, no importa. En ambos casos el país es el que sale perdiendo.