OpiniónDomingo, 12 de septiembre de 2021
Deuda pendiente
Alessandra Krause
Analista político

La muerte de Abimael Guzmán, el terrorista más sanguinario del Perú debe acompañarse de un total rechazo a las ideas maoístas, leninistas y mariateguistas. El pensamiento Gonzalo (seudónimo de Abimael Guzmán como miembro de Sendero Luminoso) debe desterrarse del alcance de niños y jóvenes peruanos. Así también, deberá proscribirse a toda aquella organización política que pretenda seguir sus planteamientos.

La izquierda radical es hábil al momento de comunicar sus propósitos, “reivindicar” a sus personajes y permanecer en el imaginario colectivo. La muerte de Guzmán los ha golpeado, los ha debilitado y constituye una oportunidad para que todas las fuerzas que realmente defienden la democracia, la libertad y el Estado de derecho, se unan, se organicen y comiencen a desplegar un plan de formación en principios políticos dirigido a la ciudadanía. Sobre todo, a los jóvenes universitarios y adolescentes que desconocen nuestra historia y estarían condenados a repetirla.

Solo hace falta escuchar declaraciones como las del ministro de Salud, quien “lamenta el fallecimiento de Guzmán como el de cualquier otra persona” o leer el pronunciamiento del Movadef, en un intento por convertir a Guzmán en héroe de la patria. Muchos creemos que ya es momento de despabilar, de evitar dejar pasar los momentos, las oportunidades y tomar el liderazgo de las ideas, de la verdadera historia y comenzar a construir los pilares que serán la base para todo aquel que busque contribuir al país desde el ámbito político y para que cada elector pueda votar en libertad y no sea más bien prisionero de su propio desconocimiento.