PortadaDomingo, 12 de septiembre de 2021
¡Hasta nunca!

Ayer, dejando un río de sangre en su haber y dos cadenas perpetuas sobre él, el más grande genocida de la historia de nuestro país, y líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, murió a las 6:40 a.m. Según el parte de la Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao, Guzmán Reynoso murió en posición decúbito dorsal -boca arriba- sobre la cama clínica que se le había habilitado en su celda. El genocida muere a los 86 años, en vísperas a cumplirse 29 años desde que fuera capturado por el Grupo Especial de Inteligencia del Perú (GEIN), el 12 de septiembre de 1992 día histórico que se conmemora hoy. Nada podrá reparar a los casi 13 mil peruanos que murieron por órdenes de este asesino, según el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Ni su muerte podría borrar el dolor que dejó la demencia terrorista de Sendero Luminoso, que muy lejos de lo que pregonaron, azotó durante la mayor parte del conflicto a los peruanos más pobres y olvidados, puesto que, en la macabra concepción polpotiana y maoísta del fallecido, masacrar al pueblo en nombre del Pueblo, era lícito y necesario. Murió sin jamás arrepentirse y hoy, como deja siempre la violencia, no queda más que un estremecimiento al corazón frente a las vidas irrecuperables que nos arrebató, y que ninguna venganza podrá jamás remediar. ¡Hasta nunca Abimael!