OpiniónDomingo, 12 de septiembre de 2021
¡La guerra ideológica que nos falta ganar!
Úrsula Letona
Directora del CIPP

Escribo este artículo con sentimientos encontrados, como católica apelando a la justicia eterna y como peruana, exigiendo que construyamos juntos MEMORIA NACIONAL, en homenaje a los miles de peruanos víctimas de la insania terrorista que significó Sendero Luminoso y el MRTA, peruanos indefensos entre ellos niños, mujeres y ancianos, cruelmente asesinados, miles de miembros de la Policía Nacional y nuestras Fuerzas Armadas, muertos en circunstancias de absoluto terror.

Como decía Cicerón, ¨quien olvida su historia está condenado a repetirla¨. Hace casi 29 años nuestra Policía Nacional capturó al más sanguinario asesino de la historia del Perú - recientemente fallecido -, sin embargo, hemos visto en reportajes periodísticos recientes que, nuestros jóvenes no reconocen su rostro, aluden a escritores, políticos y hasta cantantes, pero al parecer ninguno de ellos conoce siquiera por referencia lo que significó Guzmán para nuestro país, olvidando el dolor que significó para las miles de familias víctimas del enfermizo marxista, leninista y maoísta pensamiento Gonzalo.

A lo largo de estos años, nuestra memoria ha sido más que complaciente con polos que van desde la exigencia de justicia hasta un irracional pedido de perdón de la izquierda peruana, ignorando las heridas pendientes de cicatrizar, aquellas que sangran profusamente con cada terrorista que sale de prisión por cierta justicia politizada, que se infectan gravemente con cada reparación civil que nos ordena financiar – sí, son nuestros impuestos – la Corte Interamericana de Derechos Humanos en favor de terroristas probados y confesos, a quienes la corte considera víctimas de violaciones de derechos humanos, el mundo al revés.

De nada sirven las sentencias valientes o los distintos avances normativos que hoy impiden a estas lacras terroristas ejercer cargos públicos o cargos de elección popular, necesitamos generar conciencia nacional respecto de la urgencia de eliminar cualquier pensamiento extremista y todo atisbo de violencia terrorista, labor que debe nacer en nuestros hogares, desde nuestras familias - diversas y distintas -, continuar en la escuela y todo centro educativo, cambiar con ideas y argumentos la falsa narrativa filoterrorista que hoy ha invadido nuestra sociedad, no se trata de guerrilleros, ni jóvenes confundidos, ni errores del pasado, ni simples ideas políticas distintas, TERRORISTAS son y TERRORISTAS morirán. Hemos ganado batallas, pero esta guerra aún no ha terminado, vayamos por la batalla final, la que signifique la derrota definitiva del odio y el terror.

Un 27 de julio de 2016 juramenté como Congresista de la República, recuerdo mi criticada intervención: ¨por Dios y para que nunca regrese el terrorismo a nuestro país, sí juro¨, han pasado más de cinco años y nuestra historia ha degenerado, tenemos diversas autoridades ejerciendo poder público acusadas o vinculadas con organizaciones terroristas, es urgente que en acciones concretas el Poder Ejecutivo deslinde claramente y ejecute los cambios ministeriales que el país demanda. Desde el Poder Legislativo un avance sería tramitar un proyecto de Ley multipartidario para conmemorar el 12 de setiembre como el ¨Día de la Lucha del Perú contra el terrorismo¨. Para las víctimas no sólo un recuerdo y una oración, necesitamos acción.