OpiniónLunes, 13 de septiembre de 2021
La oposición que necesitamos
Bruno Schaaf
Analista político

Con esta oposición estamos condenados a la dictadura. Tenemos organizaciones de mujeres humilladas, un Sutep que se siente amenazado por el Movadef (ver entrevista de El Comercio a Lucio Castro) y un presidente desaprobado por más de la mitad del país, pero la oposición es incapaz de canalizar ese descontento popular en un movimiento. En su lugar, se dedica a recolectar firmas contra el cambio de la Constitución —vale el intento, pero es el camino más iluso que podemos tomar — y a organizar marchas encabezadas por los activistas más influyentes de Miraflores y San Isidro. Incluso los opositores al gobierno buscan en el baúl de los recuerdos a políticos que fracasaron en el pasado por no salir de Miraflores y se emocionan nostálgicos.

No cabe duda de que el gran problema de la oposición —y de la derecha — es que no quiere ser popular. Es por ello que son incapaces de crear el momento político para la vacancia, a pesar de tener todas las herramientas para hacerlo. Para graficar y cerrar el tema, recuerden la campaña de Hernando de Soto: alquilaron buses turísticos para recorrer los distritos más pobres de Lima y saludar desde el segundo piso. Con esa derecha que se muere miedo de pisar el polvo no llegamos a ningún lado.

Falta un año para las elecciones regionales y municipales. Con la democracia agonizando, sería un acto suicida regalar las alcaldías y gobiernos regionales a partidos cascarón o Perú Libre. Los partidos democráticos deben empezar a preparar cuadros para esas elecciones y dejar por fin su limeñismo absurdo; la alcaldía de Lima no es el único cargo en juego. También es vital que los partidos democráticos, especialmente los de derecha, se unan detrás de una sola candidatura en todas las elecciones y no cometan el mismo error que en las nacionales. En esa línea, Keiko debería dejar de dividir a la derecha y renunciar a sus ansias de jalar a Lourdes Flores Nano para la alcaldía de Lima o —aunque con bajas probabilidades de éxito— negociar con López Aliaga para que Flores Nano sea la candidata. Lo importante es no dividir donde puede haber unidad.

Sea como sea, más que Lima —donde el 65% desaprueba a Castillo— importa el interior del país, especialmente el sur. Ganar gobiernos regionales en esa zona es clave para hacer peso a la maquinaria de Perú Libre. ¡Tremendo golpe que sería ganar Arequipa! Por su lado, el gobierno ya empezó su campaña. El bono de 350 soles y la anunciada reforma de la publicidad estatal no buscan más que asegurar apoyo en provincias. No es broma, dejamos los gobiernos regionales en manos de Perú Libre y podemos apagar las luces e irnos a casa.