OpiniónMartes, 14 de septiembre de 2021
Organicémonos
Flavia Badani
Analista Política

Abatidos y desorientados, asistimos todos los días a la seguidilla de atropellos que ejecuta el gobierno. Un gobierno bicéfalo, con Cerrón como presidente fáctico y el electo escondido bajo su gran sombrero. En la medida que Castillo cede protagonismo a las personalidades más notorias de su entorno, se empequeñece y el sombrero luce cada vez más grande. La incompetencia del presidente y sus designados es tan flagrante que ofende y exaspera.

La patanería mordaz de Bellido, el tenor cachaciento de su gobierno, la prepotencia y burla a la corrección política como una modalidad de lucha de clases, el constante desafío a la ecuanimidad, la inadmisible tolerancia con los filosenderistas, su fácil acceso a Palacio, las mentiras con que disfrazan las visitas, la permanencia de Maraví, la evidente confrontación con la prensa libre y consecuente invocación a que sea más amable con ellos, los abusos de poder, el grosero gasto palaciego de 90 mil soles en alimentos durante agosto, el absurdo reconocimiento de las desubicadas adulonas de Mercosur a Bellido por su inclusión a las mujeres, los cambios en las cadenas de mando de policía y fuerzas armadas, el anunciado indulto a Antauro, y tanto más. Todo lo que emprenden socava nuestra moral, nos enerva. Es ocioso distraernos en eso mientras ellos avanzan aceleradamente con su plan de invadir todo el aparato estatal de modo que cuando reaccionemos, no haya instancia que nos proteja. Con todo amarrado, la democracia y el país estarán perdidos definitivamente.

Celebro las iniciativas de diversos grupos creados en defensa de la democracia. Roque Benavides, Fernando Cillóniz, Alberto Borea, y cualquier otra que se me escape, pero creo que lo que necesitamos es que se unan, que se organice un solo colectivo ciudadano con el propósito de recuperar el país de las garras del comunismo senderista, detener la plaga totalitaria, instruir a la población sobre las bondades del sistema de libre mercado y respeto a las instituciones, corregir las imperfecciones del mercado y reparar la ausencia de Estado en tantos confines del país. Un solo colectivo dirigido por algún joven político con el valor necesario para enfrentarse a esta bestia criminal y guiarnos en nuestros esfuerzos desarticulados. Un líder y un plan estratégico, financiado por los grandes empresarios -hoy tan bajo el radar, que nos conduzca hacia acciones más eficientes y efectivas. No sé si será Cesar Combina o surge algún otro, pero debe haber unidad. Tenemos que salir de nuestra zona de confort. Los partidos de la oposición tendrían también que amalgamarse en un solo frente, presentarse unidos a las regionales y municipales, sacrificar sus egoísmos a favor de un país viable, exigir de sus congresistas igual actitud, y dejar la tibieza y la normalización de las tropelías de una vez por todas.

La clase “dirigente” -que claramente no dirige nada, necesita amor al país y mirada de largo plazo. Se pierde mucho tiempo y energías en escandalizarnos por todo y buscar culpables de esta encrucijada. Estamos como anestesiados. Paralizados. Necesitamos poner la mira en la solución y movernos rápido.