OpiniónMiércoles, 15 de septiembre de 2021
Buen día Gonzalo
Jadir Villar
Analista Político

Buen día Gonzalo, ¿te acuerdas de nosotros?, somos el país que destruiste, las esperanzas que aniquilaste. Somos la familia que separaste, las personas cuyos miembros mutilaste. Pervertiste la libertad y de la discapacidad hiciste normalidad. Entre zozobra nos hiciste vivir, con el miedo a morir.

Tu muerte fue causa cronológica, espero que la divinidad de la justicia te haya hecho experimentar en carne propia el dolor que nos causaste. Sin embargo, pese a tu esfuerzo por instaurar la locura de tus raciocinios, nuestro país en conjunto fue más fuerte que tú.

Adiós Gonzalo, fuiste vil. No te compadeciste ni de los niños ni de los animales. Lucanamarca, Soras, el pueblo asháninka del Ene, el de Villa El Salvador y Tarata han sido tu legado de sufrimiento. Gonzalo, con dinamita hiciste polvo nuestros cuerpos, pero no quebraste nuestro espíritu. Con coches bombas ensordeciste nuestros oídos, pero no apagaste nuestra voz.

El más oscuro rincón del Infierno está reservado para ti, y para quienes con neutralidad han tratado tu muerte, para los que aun buscan justificarte y para quienes condenan la sobria algarabía que tu deceso nos trajo.

¿Sabes?, tu mujer ahora clama tu cuerpo inerte. Nos sorprende como le creaste la fidelidad a tu ideario terrorista. Hemos pagado con sangre el precio de tu estupidez mientras que tus adeptos están convencidos de que tu cárcel fue el precio que pagaste por tus ideas.

Fuiste el principal camarada para un grupo reducido de gente que se dejó envilecer por tus ideas. Eres la foto icónica con la que nuestro premier quería retratarse. Eres el principal promotor de odios. Pese a ello, lo irónico era que, desde tu Castillo en Surquillo, en las comodidades que una vida sin esfuerzos pudo darte, tratabas de combatir las desigualdades sociales.

¡Ay Gonzalo! Fuiste terror, pero ahora podrás ser hasta comedia. Una figura risible que evoca a su vez la mayor de las indignaciones. Los miedos se superan, y una vez superados, la adversidad encuentra por fin su límite. Dejaste inconclusa la remembranza que cada 12 de setiembre solíamos hacerte. Te vencimos a través de inteligencia, a través nuestras instituciones. A través del tiempo te vencimos hasta tu lecho de muerte.

Es cierto, esta batalla aún no esta ganada. En selva aún toca combatirte, pero como duele que desde el Congreso y el Ejecutivo ahora también toque erradicarte. Te enraizaste cual mala hierba. Aún así que quede claro que los queremos paz, siempre seremos más.

Que no quede la satisfacción en tu gente, con tu muerte no quedamos a mano. No es venganza, mientras que aun exista apología. Hoy, tu fallecimiento no evoca suficiente alegría para borrar los hechos que aun duelen todavía.

No tendrá paz, ni cristiana sepultura alguien con tu perfil tan sombrío. Tu desquicio, te llevo a hasta a injerir con el libre albedrio. Estabas loco Gonzalo, moriste creyendo ser un mártir, pero en otro plano te empotraras con tu realidad. Indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, será la más amarga de tus horas.

Adiós fantasma del pasado, ahora eterna alma en pena. Todo nuestro dolor se hará tu eterna condena.