OpiniónMiércoles, 15 de septiembre de 2021
Gobierno de ineptos
Gabriel Rey
Analista Político

Vamos a asumir que las decisiones que vienen tomando Castillo, Cerrón, Bellido o Dios sabe quién, tienen un sentido o razón de ser que justifique su adopción. Solo por un momento, dejemos de lado la -cada vez más- estrecha relación del gabinete ministerial, congresistas y allegados a Perú Libre con Sendero Luminoso/MOVADEF. Olvidemos un rato que una de las más sólidas y eficientes instituciones de nuestro país, INDECOPI, ha sido puesta en manos de un inexperimentado e impresentable pseudo profesional, pseudo político y pseudo izquierdista como Julián Palacín junior. Concentrémonos en las cosas que está haciendo o ha dicho que hará el gobierno para determinar si -más allá de si son aciertos o no- se están realizando con eficiencia.

Por un lado, la decisión sobre los restos de Abimael Guzmán. Pocas noticias como el fallecimiento del sanguinario genocida líder de Sendero Luminoso podrían haber generado tantos y tan duros recuerdos para nuestra población. Inmediatamente después de la muerte, se desató el debate sobre qué hacer con su cuerpo. Pero, han pasado cinco días y aún no hay una acción concreta. Por ello reitero que, independientemente del tenor político que tenga la decisión que se tome, la pasividad del gobierno para solucionar el problema es inaudita. Lógicamente, para evitar cualquier cuestionamiento de la derecha, le convendría a Pedro Castillo intervenir de manera que se ordene la cremación y arrojo al mar de las cenizas (como se hizo con Osama Bin Laden). Sin embargo, en caso se considere que la forma en que se debe proceder es otra, ¡entonces que digan cuál es! Lo que no puede pasar es que haya tamaña indecisión o inacción de los órganos de gobierno sobre una materia que debiera ser ejecutiva (más cuando se trata de una persona que llevaba presa casi tres décadas y que, evidentemente, moriría pronto). Esto solo demuestra el altísimo nivel de improvisación de Castillo y su ronda de asesores y ministros.

Tomemos, por otro lado, el caso de San Juan de Lurigancho. Desde hace ya diez días, miles de vecinos del distrito más poblado de nuestra capital vienen sufriendo la ausencia de suministro de agua por parte de Sedapal a causa de aniegos producidos en distintas intersecciones. No es novedad de que la referida empresa estatal, como cualquier otra, tiene enormes defectos. No obstante, estos no resultan nuevos y no serán solucionados de manera inmediata (no han sido solucionados durante años). Hay un problema latente que necesita una acción directa y urgente de parte del Poder Ejecutivo. Pero ¿cuál ha sido la solución inmediata brindada? Ninguna. Este gobierno, remedando a gobiernos pasados, solo demuestra una despampanante ineptitud para gestionar. Y da la sensación de que, al igual que el sombrero y la vestimenta folclórica de Guido Bellido, los “pobres” han sido olvidados -nuevamente-.

Finalmente, sobre el pago de los tan anunciados bonos que entregaría el gobierno a partir del 13 de setiembre. Dejando de lado la infertilidad de dicha propuesta, es insólito que, luego de haber anunciado su otorgamiento hace una semana y habiendo tenido más de un mes entero para organizar adecuadamente la entrega, a tan solo dos días de la supuesta fecha de inicio, ya se registren errores graves en el cobro de estos por parte de los beneficiarios, a quienes el Banco de la Nación estaría rechazando.

Todos estos son ejemplos de ineptitud. Todos ejemplos que demuestran que mucho más allá del empecinamiento en las inútiles e inmorales ideas marxistas y los cuestionamientos por corrupción y terrorismo, este gobierno no tiene ni la más remota idea de lo que está haciendo. No solo porque viene tomando una tras otra decisión equivocada, sino porque, aun tomando decisiones política o económicamente equivocadas o contraproducentes, podría estar ejecutándolas de manera adecuada. Lamentablemente, no les da ni para eso.